Nicolás Maduro y el “éxito” de su la campaña electoral en la ciudad subterránea, por @MichVielleville

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El colapso de los sistemas de transporte público representa tan sólo uno entre la gama de problemas que a diario perturban y deben enfrentar los ciudadanos venezolanos. La falta de vehículos debido a la escasez y el alto de costo de los repuestos, el incremento del pasaje, la insuficiencia del salario mínimo para cubrir los gastos de traslado básicos, y la falta de efectivo, ha provocado como consecuencia directa el colapso masivo del sistema de transporte subterráneo, el cual diariamente es responsable del traslado de millones de ciudadanos, pero que debido a la incompetencia gubernamental con el pasar de los días se encuentra cada vez más sumergido en el descuido y la fatalidad.

La ausencia de soluciones eficientes y efectivas, la poca planificación y falta presupuesto, o más propiamente, la inexistencia de políticas públicas y de personal obrero calificado, es una consecuencia directa de  los embates de la crisis económica provocada por los errores acumulados durante más de 18 años de un Gobierno incompetente que ha acabado con cualquier vestigio de calidad de vida; y ahora todo ello ha confluido y se ha convertido en el principal obstáculo que impide resolver la vorágine de demandas sociales, transformando la ciudad subterránea en un espacio de absoluta angustia y ansiedad; algo que representa todo un martirio para cientos de miles de trabajadores, estudiantes, amas de casa, en fin, para cualquier ciudadano que busca trasladarse a su lugar de destino, al trabajo, hogar, o la universidad; una situación que se continúa agravando en el transcurso de los días, y que todavía no obtiene ninguna solución oportuna por parte de las autoridades.

Sin lugar a dudas, el ciudadano promedio sabe quién es el responsable del estado de abandono y de colapso generalizado del transporte bajo la ciudad. Sabe muy bien que las autoridades no han tomado las medidas pertinentes para invertir en el mantenimiento y resolver las fallas eléctricas; un hecho que se evidencia en el servicio deficiente de trenes con retrasos injustificados, vagones sin aire acondicionado, puertas dañadas o que no abren en las estaciones, y un entorno de completa inseguridad.

A pesar de que el transporte subterráneo se ha convertido en referencia de precariedad, tampoco podemos obviar que no ha dejado de servir como instrumento político para tratar de condicionar el comportamiento ciudadano a conveniencia de una ideología. A cualquier hora del día se pueden escuchar cuñas y propaganda de cualquier naturaleza a favor del Gobierno de turno, sin ningún tipo de escrúpulos.  Y más en estas últimas semanas, donde se ha hecho un derroche de recursos que demuestra el carácter clientelista, de un modelo político populista que se apoya en el uso del hambre como estrategia para asegurar súbditos a su servicio, sin libertad ni consciencia.

A partir de lo cual surgen las siguientes interrogantes: ¿Acaso los asesores de Nicolás Maduro no se percatan que cuando un ciudadano se ve sumergido en la angustia, el disgusto, o la desesperación generada en el sistema de transporte subterráneo, debido a las condiciones inhóspitas, enviar un mensaje en ese mismo instante a favor de una corriente política se transforma en un elemento contraproducente?¿Acaso no toman en cuenta que la ciudad subterránea actualmente pudiera ser considerada  uno entre los más grandes bastiones de lo que la mala gerencia socialista puede provocar, y que cualquier muestra de proselitismo político sólo provocaría la percepción psicosocial inversa?

En este marco de la supuesta campaña electoral, entonces, se pudiera afirmar que Nicolás Maduro se ha convertido en su principal enemigo, porque en las peores situaciones del sistema de transporte subterráneo se ha hecho énfasis en la necesidad de manifestar apoyo hacia él y a la fuerza política que representa. Al parecer no cae en cuenta que el esfuerzo de su monstruosa maquinaria mediática surte el efecto contrario, provocando mayor repulsión y rechazo generalizado a su discurso y a su imagen; principal referencia del descrédito de su Gobierno en el plano nacional y en la arena internacional.

En este orden, la campaña de Maduro en la ciudad subterránea es “exitosa”, en el sentido en que permite al ciudadano promedio vincular e identificar el estado de abandono y colapso general con su principal responsable. Porque la crisis del transporte público es resultado de las malas decisiones ejecutadas por este Gobierno, que no toma en cuenta la necesidad de contar con la planificación y la implementación de modelos de desarrollo urbano adecuados, a través de los cuales sea posible asegurar verdaderamente el derecho al transporte y a una calidad de vida digna.