Los Markle, empeñados en amargarle la boda a Meghan

Los Markle, empeñados en amargarle la boda a Meghan

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«Una colección heterogénea de individuos con un largo historial de borracheras, conflictos y bancarrotas». En enero de 2017, el diario «Daily Mail» se refería en estos términos tan poco elogiosos a la familia de Meghan Markle. Por aquel entonces parecía una salida de tono más de la prensa sensacionalista inglesa, siempre ávida de titulares morbosos e insolentes. Con el tiempo se ha descubierto que no, que incluso se quedaron cortos para tratar de definir a un conjunto de parientes sin escrúpulos que desde el primer día se propusieron arruinar la boda de Meghan y el Príncipe Enrique. Y están a punto de conseguirlo. Desde el padre taciturno que vende fotos a los paparazis a una hermanastra que carga sin piedad contra Meghan, pasando por un sobrino cultivador de cannabis, que ha desarrollado una nueva variedad de esta droga bautizada como Markle’s Sparkle para regalar al futuro matrimonio. ¿Queda alguien normal en el clan? Parece que no. Así lo reseña abc.es

Por ello, pese a que la mayoría no figura en la lista de invitados de boda, no están dispuestos a renunciar a su minuto de gloria y ya merodean por Londres.





El pasado lunes aterrizaban en Heathrow, sus sobrinos Tyler y Thomas Dooley, junto con su madre, Tracy Dooley, y la novia de Tyler, Sandra Bazan, procedentes de Oregón. Varios carros cargados con 13 maletas y eso a que ellos no les hace falta chaqué ni pamela, porque nadie les ha invitado al enlace. Tyler, de 25 años, subió una imagen a Facebook del Imperial War Museum, así como una fotografía del interior de una habitación de hotel. Toda esta rama de la familia está interesada en la industria del cannabis. Tyler ejerce como orgulloso agricultor de cannabis y su hermano Thomas le da marihuana a su perro para aliviar el dolor, mientras que la madre se encarga de la promoción de la mercancía.

Una noche de borrachera

El padre de Tyler y Thomas es Thomas Markle, el hermanastro de Meghan Markle, quien tampoco se ha mordido la lengua estos días. Este instalador de ventanas de 50 años vive en Grant’s Pass, Oregón. Estuvo bastante acertado al declarar que su familia era «como Los Simpson frente a la Familia Real». A pesar de haber crecido con Meghan en Los Ángeles, no le guarda mucha simpatía. «Es muy evidente que su pequeña fama de Hollywood se le ha subido a la cabeza, convirtiéndola en una mujer hastiada, superficial y vanidosa». Estas palabras salen de la boca de Thomas, quien en enero fue detenido por apuntar con una pistola a su novia Darlene Blount, tras una noche de borrachera.

Su otra hermanastra Samantha Grant, de 52 años, vive en Florida y sufre esclerosis múltiple. En abril salió a la luz que está preparando un libro con un título muy revelador: «El diario de la hermana de la princesa trepa». Con Meghan no cruza palabra desde hace nueve años, pero ella se despacha a gusto hablando en la televisión inglesa sobre su hermana y la boda.

Pero el mayor disgusto que se ha llevado Meghan lo ha originado su padre. Thomas Markle, de 73 años, debía caminar del brazo de su hija, por el pasillo central de la capilla de San Jorge del castillo de Windsor. El pasado lunes anunció que cancelaba su asistencia tras confesar, muy avergonzado, que había pactado con una agencia posar en varias fotografías.

Tras el revuelo suscitado por su baja, ayer recapacitó. Según informaba el portal estadounidense TMZ, Thomas aseguró que su mayor deseo era estar con su hija en una fecha tan señalada. Pero todavía no hay nada claro. Hace una semana sufrió un ataque al corazón y ayer regresó al hospital con un fuerte dolor en el pecho. Los médicos no le han dado el consentimiento para volar desde Rosarito (México), donde se afincó tras jubilarse, a Londres. A la espera de que se aclare si Thomas Markle acude finalmente al enlace, algunos medios especulan con que podría ser su madre, la afroamericana Doria Ragland, la que camine con ella hacia el altar.

Y pensábamos que la Reina Isabel II, a sus 92 años, ya lo había visto todo.