Más les vale entregar, por @maxsuarezd

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Los venezolanos no estamos esperando sorpresas. En líneas generales, se percibe que el gobierno realizará un fraude electoral para permanecer en el gobierno, manteniendo de este modo, un sistema de gobierno autoritario sobre Venezuela. Pero, no hablemos de lo obvio y más probable, más bien, intentemos hacer un análisis orientado a las conveniencias políticas e intereses que deberían estar en juego.

Por lo general, los países suelen solventar sus conflictos mediante tres mecanismos, que contemplan múltiples variantes: 1) El institucional, fundamentado en la constitución y en los procesos institucionales para tal fin 2) El diálogo, mediante el cual las partes se reconocen mutuamente en algún proceso de negociación, mediación, conciliación y hasta arbitraje, con los que deberían poner fin al conflicto y 3) La violencia, con la que las partes, incapaces de conseguir algún tipo de acuerdo de convivencia, se intentan imponer a la otra mediante la fuerza, es decir, golpe de estado, guerra civil, intervención militar o cualquier otra forma de dominación por la vía de las armas.

En la historia reciente venezolana, se han utilizado y malbaratado los mecanismos pacíficos que permitirían la resolución de conflictos, e incluso, nos han obligado a convivir con algunas formas de dominación violentas. Veamos cada caso por separado.

Las mesas de diálogos y negociación de acuerdos, se han instalado en diversas oportunidades y se seguirán instalando, en tanto las partes se intenten derrotar con palabras, pero también, porque estos escenarios permiten desarrollar estrategias que fomenten las fracturas de las coaliciones contrarias. Si somos honestos en nuestros análisis, podemos ver, como la coalición opositora se encuentra profundamente fracturada mientras se desgastan en conflictos innecesarios. Pero es que también, podemos ver como el gobierno intenta ocultar en un discurso monolítico las propias, con la diferencia, que cada vez que se afectan los intereses en esta coalición, se producen conspiraciones que pudieran, en algún momento, ser definitivas. ¿Estamos próximos a un escenario de negociación? ¿Acaso es posible que se estén generando las condiciones para negociar una capitulación? La verdad, no parece ser el escenario más probable o próximo.

Convengamos que el mecanismo institucional se encuentra profundamente debilitado. La separación de poderes resultó funcional, en tanto los cinco poderes venezolanos: ejecutivo, legislativo, judicial, moral y electoral, respondían a los mismos intereses. Una vez que la oposición conquistó todas las mayorías del poder legislativo, se produjo un conflicto de poderes, que devino en la avanzada autoritaria por parte del ejecutivo, mediante la usurpación de poderes, violación a la constitución y finalmente, la manipulación de la constitución para imponer, so pena de fraude electoral, una Asamblea Nacional Constituyente, que terminó por derrumbar la confianza en la institución del voto. Sin embargo, el gobierno ha intentado utilizar a su favor, para perpetuarse en el poder, la deslegitimación que han provocado, con la confianza de haber logrado un jaque mate a sus contrapartes.

Ahora, te invito a que reconozcas, así sea por un segundo, la condición humana de las cúpulas de la dictadura. De proclamarse nuevamente en la perpetuidad del poder ¿Cuánto durará la estabilidad de su gobierno? Lo más probable, es que tengan que adelantar la imposición de la constitución que vienen redactando en secreto, para intentar recomponer el orden institucional, y es allí que, lejos de derrotar definitivamente a sus enemigos, ponen en riesgo todos sus intereses: los económicos, políticos, personales, frente a un enemigo que aún no conocen y que pudiera surgir de cualquier lugar o traición. Pero, seamos más honestos, hasta ahora, el gobierno ha sabido mantenerse en el poder, sustentados en un sistema caos que vienen alimentando y promoviendo desde hace varios años, y sin embargo, no son capaces de incorporar las variables externas a su modelo, con mucha facilidad que se diga. Lo vimos con el desplome de los precios del petróleo, pero también han dejado evidencia, con la negativa de apertura del canal humanitario. Es así, como el esquema de estado fallido, es un escenario que preferirían evitar.

Si la cúpula tuviera una última oportunidad para resguardar sus intereses ¿La aprovecharían? Pues bien, aun nos queda por analizar un tercer mecanismo, el de la violencia. Hasta ahora hemos convivido con una violencia delincuencial, otra violencia política, manejada por mercenarios que intentan que su fama preceda a su acción, y una violencia represiva  generalizada/selectiva que mal pudieran justificar como uso legitimo de la fuerza por parte del estado. Sin embargo, ahora el vector parece apuntar hacia una legitimación de la violencia, desde el gobierno, pero también, desde algunos grupos de oposición, lo que nos introduciría, a falta de un liderazgo responsable, en un conflicto de mediana intensidad. Es decir, pudiéramos estar a las puertas de una forma de guerra civil, con la que los venezolanos no estamos acostumbrados a interactuar. Pero es que tampoco estábamos acostumbrados a interactuar con la delincuencia, con el hambre, con autoritarismos, con la migración por motivos políticos. Éste, es un escenario probable, que no se instala de la noche a la mañana, pero que definitivamente es factible.

Tampoco pensemos que somos los primeros en pasearnos por estos escenarios, de hecho, independientemente de que participes en las elecciones/simulación con tu abstención o con tu voto, considera la posibilidad de un gobierno que contemple entregar el ejecutivo, para forzar un nuevo escenario de dialogo (ANC/Gobierno de transición), en la medida que se garanticen una justicia transicional que resguarde sus intereses.

Por lo pronto, nos toca dejar las conjeturas y regresar a lo concreto: “Dictadura no sale con votos”, cierto. Pero los mecanismos para solucionar los conflictos, oscilan entre los diálogos, los institucionales o la violencia ¿En cuál/es de ellos estas dispuesto a construir tus formas de luchas?

Por Max Suarez D’Addario – @maxsuarezd