Y lo decimos otra vez: #VenezuelaNoSeRinde, por Víctor Jiménez

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Hace tiempo, los venezolanos opinábamos de nosotros mismos en forma muy negativa, nos llamábamos flojos, reposeros y, desde luego, fiesteros. Siempre estuve en desacuerdo con esas opiniones, y el tiempo me dio la razón. Como el buen oro es probado al calor del horno, las circunstancias más difíciles se han encargado de mostrar nuestro verdadero valor como pueblo.

Hoy la calidad de los venezolanos es probada en el mundo entero, dejando muy en alto nuestra bandera y los valores amorosamente inculcados por nuestras madres; y sin embargo, nunca esa prueba fue tan difícil como lo es en nuestro propio país, en Venezuela. Día a día, millones de venezolanos salen a trabajar, muy a pesar de no tener efectivo, ni transporte, ni un salario que les alcance medianamente para la subsistencia. Estos venezolanos se enfrentan al amanecer con el estómago vacío y el corazón lleno de dudas, pero también cargados de esperanza y siempre dispuestos a una afable sonrisa.

Sabe Dios que, hoy por hoy, todos vivimos en tierras ajenas, incluso quienes preferimos quedarnos aferrados a nuestras ideas, pues a diario descubrimos una Venezuela distinta a la que fue nuestro país. Sí, son las mismas calles, pero ahora todo es diferente, las cosas se perciben tristes, grises, avejentadas y mancilladas. No obstante, los venezolanos nos sobreponemos con gallardía a las adversas circunstancias que sufrimos, levantamos la frente, sacamos la casta y dejamos constancia de que, como diría Yordano, somos un bosque hecho de Madera Fina.

Pero no creamos, ni una sola vez, que esta desgracia es obra de una guerra económica o incluso de la impericia de nuestros gobernantes, nada de eso, nuestro particular infierno fue cuidadosamente planeado y ejecutado de forma magistral por un grupito cuyo único objetivo es el de perpetuarse en el poder, a la manera cubana. Ellos saben que necesitamos medicinas, pero niegan la posibilidad de que recibamos ayuda extranjera; están conscientes de la inflación, pero aumentan los salarios y los controles de precio para generar escasez; concluyen que nuestras posibilidades son: irnos a protestar indefinidamente, o huir del país; y en consecuencia exacerban la bestial represión, al tiempo que facilitan los trámites para apostillar títulos y extienden la vigencia de los pasaportes… lo que está a la vista no necesita anteojos: Nos están echando de Venezuela…

En efecto, no alberguemos dudas, la dictadura está generando las condiciones para obligarnos a concluir que lo mejor es huir, dejarlo todo atrás y comenzar desde cero en otras tierras; justo por eso, salir a trabajar y sobreponerse a todas las dificultades es, en sí mismo, uno de los mayores actos de resistencia cívica que pueblo alguno puede oponer ante las sombras de la tiranía.

Hoy los venezolanos decimos “presente”, porque seguimos De Cara Al País rumbo a La Mejor Venezuela que todos nos merecemos. No sé ustedes, pero nosotros sí visualizamos esa Venezuela prospera, grande y bonita por la que tantos han entregado su vida y su libertad.

¡Viva Venezuela!

Víctor Jiménez Ures.
@VJimenezUres