Ana Karina Garcia: Una verdad incómoda: donde está la cura

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Hace ya muchos años una élite política viene tratando de luchar contra un gobierno que por alguna razón esa lucha no ha dado frutos, hoy en este artículo trataremos de esbozar algunas de las razones por las cuales desde mi humilde perspectiva esto que comenzó siendo un gobierno, hoy, está a través de una dictadura, atornillada en el poder.

Comencemos de afuera hacia adentro. El accionar de la comunidad internacional, a lo largo de su historia, se ha movido en la órbita alrededor de sus intereses económicos de cada nación. Primero recordemos qué significaba Venezuela antes de la quiebra económica que causó Hugo Chávez y su séquito. Era el país de América Latina que más petróleo vendía, por lo cual la competencia del resto de los países de la región con Venezuela era bastante dura, por otro lado para otros países la cercanía y posición estratégica del país, significaba la compra del petróleo por menos dinero, ya que traerlo de otras partes del mundo elevaba sus costos. También debemos agregar que Caracas era la ciudad de conexión de vuelos aéreos de mayor tránsito, por lo que generaba grandes ingresos y era importante para cualquier relación política y comercial.

Todo esto ponía a Venezuela en una posición de poder, con la llegada de Hugo Chávez, nuestro país no sólo tenía esas características, sino que se le sumaba el interés de Chávez de tener preponderancia en el territorio, esto lo llevó a utilizar el dinero del petróleo para consolidar las relaciones diplomáticas y sus aliados en la región, desde las pequeñas islas del Caribe que viven de ello, hasta Argentina, Bolivia, Ecuador, entre otros que recibieron grandes beneficios de “la bondad” de el extinto presidente.

En este análisis no se puede olvidar tampoco la necesidad de Colombia, de que Venezuela se convirtiera en el país que le diera espacio beligerante a las FARC y al ELN para buscar consolidar la paz de su territorio. Pero además en el medio de esa política de diplomacia rentista, también estaba el modelo de relaciones comerciales de empresas como Odebrecht, que buscaban la expansión de sus negocios de la mano de la política, financiando a cualquier oportunidad de poder del contienente: desde los candidatos oficiales de la línea del castro-chavismo, hasta sus oposiciones, garantizando así que en cualquier escenario ellos podrían desarrollar sus negocios.

Ésta mezcla de intereses llevó a la comunidad internacional a ser cómplices de lo que ocurría en Venezuela, mientras Cuba, China y Rusia hacían sus jugadas maestras, porque nada mejor que tener el control del país de oro y mejor ubicado estratégicamente del continente. En este punto no podemos dejar de lado que aquí también invirtieron los grupos radicales islámicos, el narcotráfico y cualquiera que necesitara una zona “flexible” para surgir; era muy fácil jugar en la casa donde no había un gato, porque así los ratones del mundo hicieron fiesta.

Se generó una relación ganar-ganar, pero cuando esa relación se rompió y los miles de inversionistas vieron que uno de ellos estaba teniendo más poder y ganancias que el otro, comenzaron a alzar la voz. Mientras todo esto ocurría, los venezolanos seguían viviendo su historia.

Esto nos lleva entonces a hacer un análisis hacia lo interno, que de seguro a muchos no les gustará: Allí estaba una oposición sumamente debilitada por la crisis de credibilidad y confianza de los partidos, la corrupción untada en toda la élite como mermelada, poca fortaleza a la hora de ver sus antecedentes, en conclusión, una oposición vulnerable frente al poder de un hombre con carisma, dinero, grandes asesores y sobre todo la inteligencia cubana detrás de su actuar.

Empecemos hablando sobre los empresarios, banqueros, dueños de medios y gente influyente en la vida económica de nuestro país, todos relacionados entre ellos. Acostumbrados igualmente a jugar a invertir en el mejor postor para lograr elevar sus ganancias, todos en un principio se relacionaron con el gobierno de Chávez incrementando así sus fortunas; todos se conocían, allí se crearon lazos de amistad, de negocios e inclusive de complicidad, todos eran parte de la gestión con más riqueza petrolera de la historia, pero poco a poco comenzó a surgir la competencia.

Nuevos miembros de esa élite económica, algunos mucho más jóvenes, aquellos que habían logrado conectarse y que no tenían escrúpulos, no había límites, su objetivo era asegurar su futuro con grandes riquezas, de allí nacieron los bolichicos, los tenedores de bonos, algunos por corrupción, otros por favores, otros con empresas fantasmas y de maletín, y algunos otros como testaferros, esos también entendieron con el pasar de los años que no sólo le podían invertir al gobierno, sino también a la oposición.

De lo planteado anteriormente, ahora comienza la mayor debilidad de la élite de oposición, la mayoría de los políticos de alto nivel, se financian de ese dinero que pasó por la máquina de fortuna del gobierno de Chávez, de esas rutas del narcotráfico con el ELN y las FARC, de esos que también están untados, generando lazos de dependencia que se pagan con silencio, o que a veces con amenazas de que salga toda la verdad a la luz es suficiente para tener el control.

Esto que les planteo explica claramente que nunca se ha cortado comunicación entre estas élites de poder del régimen, los empresarios y  la oposición, es decir, nadie puede lanzar la primera piedra porque al voltear estarían acribillados, por eso cuando voces disidentes comenzaron a escucharse y con menos rabo de paja como decimos coloquialmente, la carcel, el exilio y la muerte han sido su destino.

Odebrecht, el financiamiento de los Derwick, de los bolichicos y del narcotráfico, es la mayor traba para salir de la dictadura que tenemos hoy los venezolanos. Sonará simple en este escrito pero la verdad, es bastante complejo, porque es un sistema muy bien diseñado que ha sabido utilizar para mantener el control político de una nación, pero más grave aún, es que éste sistema que muchos ciudadanos desde esta óptica verán como perverso, ahora son parte de él sin darse cuenta, porque encontraron cómo implementarlo no sólo con la élite sino con todo un pueblo, a través del carnet de la patria.

Ahora sobornar a los venezolanos como lo hacen con muchos políticos para que operen a su son a través del carnet de la patria, controlan que tú como ciudadano no puedas actuar libremente, y supongo que ese proceso de control que siente el ciudadano de a pie lo sienten muchos políticos, porque al final es el mismo sistema que los oprime para coartar su libertad.

Evidentemente este es un resumen de un análisis extenso y largo que hoy quiero compartir con ustedes, no para buscar culpables, mucho menos para jugar a la anti política, sino para que entendamos que no debemos enfrentarnos a los hombres, sino al sistema, para que cada uno desde su rol, busque la forma de rebelarse y quitarse las ataduras, para que de una vez por todas podamos desafiar por su nombre lo que de verdad debemos enfrentar, yo sé que muchos están atrapados en ese sistema, y parece que no hay salida, pero siempre la hay, siempre hay una forma de salirse de él; fácil no será.

Eso es como cuando un joven decide salirse del mundo de las drogas, el proceso no es fácil, es severo, pero muchos lo logran con éxito, si no tarde o temprano terminan muertos o en una carcel, que sé que es lo que terminará pasando con todos aquellos que decidieron ser parte del sistema perverso, porque unos son víctimas, pero los otros se convierten en victimarios.