Julio César Arreaza B.: A Roque Rivera

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Me ha conmovido profundamente leer un sentido escrito de Roque Rivera, un venezolano cabal que dedicó 40 años de su vida al servicio de la Industria Petrolera. El petrolero comenzó a trabajar a la edad de 16 años, en la refinería Shell Cardón como mensajero. Tuvo la visión e iniciativa de viajar y permanecer dos años en Europa para aprender inglés e Italiano.

Roque se pregunta de qué le sirvió haberse ubicado en el mejor sitio para aprovechar y practicar lo aprendido como fue la Gerencia de Comercio Exterior, donde era indispensable, por lo menos, ser bilingüe para la comercialización de los productos, bien por vía telefónica o mediante visitas a clientes en el exterior.  Se interroga de qué le sirvió la entrega y sentimiento de pertenencia hacia la empresa desarrollada durante 40 años dedicados al trabajo productivo, rodeado de buenos compañeros que tenían la responsabilidad de vender los hidrocarburos producidos. El petrolero se pregunta de qué le sirvió haber sido testigo presencial de la nacionalización de la Industria Petrolera, cuando se quitó la gorrita de Shell, para ponerse con orgullo la gorrita de Maraven.

Se pregunta también de qué le sirvió haber participado con un granito de arroz en la construcción de PDVSA, orgullo del país en sus comienzos y hoy tristemente desahuciada para vergüenza y dolor nuestro.

Finalmente se pregunta, de qué le sirvió todo esto. Lo envuelve un sentimiento vacío, sin respuesta lógica, tiempo perdido, tiempo que se fue y no volverá. Situación frustrante. Quieres castigar al culpable y no puedes. Te somete.

Sigue diciendo Roque: aceleran el desgaste de tu existencia a través de situaciones que te afectan y poco a poco te consumes, tu cuerpo pierde peso y tu salud empeora. Falta poco para tu final, pero la obra de ellos continuará, sin el final que tanto nos gustaría ver, final que ya no podremos ver ni disfrutar.

Sobre las interrogantes que planteas aportas una sabia respuesta: valió la pena y doy gracias a Dios que por lo menos me permitió sacar adelante una familia con tres hijos y mi motivo para desear aún la permanencia en esta tierra de gracia, que algunos mal nacidos han convertido en valle de lagrimas o más bien en tierra de desgracias.

Hasta aquí lo expresado por Roque Rivera un hombre integro de 80 años.

Yo me permito complementar: contigo se hizo realidad la fórmula digna del compromiso ciudadano expresada por el civilista Rómulo Gallegos: Confianza puesta en mi, nunca será defraudada. Si valió la pena Roque. Tu cumpliste como constructor de ciudadanía y de País. Lo que sucede no es culpa para nada tuya. Gracias a tu ejemplo como el de otros tanto las nuevas generaciones reconstruirán el país sobre bases republicanas. Y tu verás Dios mediante el final de las mafias del narco régimen.  

¡Libertad para los presos políticos y regreso de los exiliados!