Libertad sin derecho a quitarse el grillete Por Juan Viale Rigo

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A pocos días de las “liberaciones” con medidas especiales de Maduro, los venezolanos no comemos cuento. No hubo liberaciones, es imposible hablar de libertad con las condiciones en las que fueron excarcelados… les abrieron las celdas pero no les quitaron el grillete. Bueno, para no ilustrarlo tan pesimista: solo fueron trasladados a una celda mas comoda y segura.

Como vamos a hablar de liberaciones cuando nuestros presos políticos aún no pueden expresar sus ideas, usar sus redes sociales, declarar a la prensa, mucho menos salir del país y por si fuera poco, deben ir a tribunales cada 30 días. Por favor, no se puede hablar de libertad con semejantes condiciones.

No hubo liberación de presos políticos, solo usaron a hombres dignos para un show mediático injusto; sin embargo, nuestros presos no se rinden en manifestar su desagrado. Durante todo el show pudimos ver en sus expresiones dignidad y fortaleza. Daniel Ceballos y el General Vivas son ejemplo de ello, sin importar los maltratos se mantuvieron con la cabeza en alto. Aunque la cupula pretendio callar sus voces encarcelandolos, sus ideas resonaban en las calles y ahora más que nunca se han ganado el respeto y el amor de muchos venezolanos.

Después de este acto, no podemos olvidar el grito desafiante del General Vivas frente a las cámaras de Venezolana de Televisión: “¡muerte a la tiranía, viva la libertad!”. Nuestra generación aprende de su ejemplo que un hombre con convicción, por más que lo torturen, jamás pierde su libertad de pensamiento; eso es algo que la dictadura no entiende. Podrán torturar, perseguir y cercenar el derecho a la libertad de expresión de millones de venezolanos, pero jamás podrán callar nuestras ideas, no mientras viva en nosotros la fuerte convicción libertaria que nos mantiene en pie.

Quienes catalogan estos traslados como liberaciones, limitan el término “libertad” a las precarias condiciones del régimen opresor. Mis ojos sólo vieron a tiranos intentando domar la dignidad de hombres y mujeres valientes con unas míseras medidas especiales. No hay nada que festejar hasta que todos los detenidos injustamente sean puestos en libertad. En cuanto a nosotros, solo nos queda exigir la libertad plena de todos los presos politicos, porque a estas alturas, no podemos aceptar migajas.