Cástor González: Lo que nos une

Cástor González: Lo que nos une

Cástor González @castorgonzalez

 

Artillería pesada y disparada sin misericordia es la que leemos, escuchamos y observamos a diario en todos los frentes de opinión y de comunicaciones que se desarrollan actualmente en Venezuela. En radio, televisión, prensa escrita y redes sociales, la batalla en el frente de la política es dura, ruda, agobiante, tal como suele ser en ese juego de la lucha por el poder. Sin embargo, llama mucho la atención como una porción importante de la energía opositora se coloca en lo que pareciera ser una suerte de ejercicio de autodestrucción, donde es mucho el tiempo, el esfuerzo, el foco y los recursos que se invierten en descalificar y enterrar a quienes podrían ser y son nuestros aliados; mientras que algunos de los constantes atropellos que se cometen desde el Poder Ejecutivo, tienen la suerte de pasar bajo el radar de la opinión pública debido a nuestro propio desenfoque.

Sería injusto afirmar que Maduro & Co., han salido ilesos como consecuencia de nuestro propio desajuste y a los hechos debemos remitirnos, pues pese a nosotros mismos, los avances son notables; y aunque cueste verlos debido a la soberbia de quien a como de lugar busca mantenerse en pie, es indudable que cuando hay foco y concentración en el objetivo, el gobierno responde invariablemente con señales claras en forma de errores insalvables, acusando recibo de cuanto le afecta nuestra unión. Por ello, de la misma forma como el pelotero visualiza la última vez que conectó la bola sacándola del parque buscando repetirlo, en nuestro caso debemos esforzarnos en replicar esas acciones que acorralan a los actores del régimen, ya que de allí, de su propio desespero, nacerá el desenlace de la siniestra pesadilla que secuestra el sueño de la avasallante mayoría de los venezolanos.

Lo que nos une es el objetivo de trascender a la crisis, superarla y colocar a Venezuela en el camino de la modernidad. Alcanzar ese objetivo tiene un escollo y no solo es Maduro, sino el modelo que él, sus seguidores e inclusive sus adversarios internos encarnan. Alcanzar la meta supone enterrar al Chavismo, al Madurismo (si es que existe) y dejar a ese Frankenstein ideológico del socialismo del siglo XXI, como un mal sueño del que solo podemos extraer la enseñanza de que no lo podemos ni debemos repetir.

Alcanzar la meta es una prioridad impostergable, donde todo aquél que se denomine y se asuma honestamente en palabra y acción como opositor en Venezuela y que comparta el objetivo, es valioso y digno de respeto. Así, aún con posibles diferencias sobre la ruta a seguir para llegar a destino, asumamos que nadie a ciencia cierta conoce el camino ni la fórmula que de forma inequívoca nos llevará a buen destino, pues de lo contrario, Maduro, el Chavismo y el Socialismo del Siglo XXI hace rato serían historia en polvo. Por ello, Venezuela, merece que bajemos al menos dos grados a la condena anticipada, al paredón binario y a la hoguera inquisidora, para concentrarnos más bien en lo que nos agrupa y cohesiona, apartando nuestras diferencias para dirimirlas en la democracia que solo podremos rescatar en tanto nos enfoquemos en aquello que nos aglutina.

Las diferencias por supuesto están y estarán allí, por lo que no se trata de evadirlas sino más bien de superarlas identificando los puntos y elementos en los que estemos de acuerdo y en los que podamos avanzar. Ello implica igualmente poner límites y asumir compromisos, comenzando por que cada actor opositor individual o colectivamente entienda que ninguno puede solo, que este es un juego contra un obsceno aparataje del mal que en 19 años solo se ha fortalecido en su dinámica inescrupulosa. Esos límites y compromisos, serán la base y el fundamento que permita reclamar, denunciar y sancionar cuando una de las piezas vaya en contravía a lo acordado, pero servirán igualmente para defender a quien sea injustamente sometido a la hoguera de la opinión pública.

Encontrar, exaltar y concentrarnos en lo que nos une es el camino para rescatar al país. No dudemos en abrazar nuestras coincidencias y exijamos a quien nos ofrezca su liderazgo que trabaje en esa dirección, sin egoísmos y poniendo al país por delante, muy por encima de aspiraciones que frente al reto planteado no solo lucen pequeñas, sino que en todo caso ya tendrán su lugar cuando contemos con verdadera democracia. Sumémonos todos a la misma vía, caminemos juntos y no quepa duda que alcanzaremos la meta superior, la nueva Venezuela!

Cástor González
Abogado
Presidente del Centro Popular de Formación Ciudadana (CPFC)
@castorgonzalez

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