Enviados papales en Chile llaman a que se haga justicia con víctimas de abusos sexuales

El enviado especial del Vaticano, el arzobispo Charles Scicluna, habla con los medios luego de reunirse con víctimas de abusos sexuales presuntamente cometidos por miembros de la iglesia, en Santiago, Chile, el 20 de febrero de 2018. REUTERS / Claudio Santana

 

Los enviados del papa Francisco finalizaron este martes su segunda misión a Chile haciendo un llamado a hacer justicia con las víctimas de abusos sexuales, en momentos en que se conoce que nuevos sacerdotes chilenos fueron denunciados por pederastia.

El arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y monseñor Jordi Bertomeu, concluyeron su trabajo de una semana en Chile instando a continuar las investigaciones y anunciando la creación de un sistema de “escucha” para recibir nuevas denuncias.

“Investigar es un deber de justicia; necesitamos hacer justicia con las víctimas por el bien del país y también de la Iglesia”, dijo Scicluna en una última rueda de prensa en Chile.

El sacerdote dijo también que “reconocer y admitir la verdad completa, con todas sus dolosas repercusiones y consecuencias, es el punto de partida para una curación auténtica, tanto para las víctimas como para el autor de los abusos”.

En medio de una fuerte crisis de la Iglesia católica chilena ante una ola de denuncias de abuso sexual, el papa Francisco envió a Chile a Scicluna y Bertomeu, por segunda vez en cuatro meses, para escuchar nuevos testimonios de víctimas e intentar reconciliar a la diócesis de la ciudad de Osorno, fuertemente dividida tras la designación en 2015 de un obispo acusado de encubridor.

Ambos enviados estuvieron el fin de semana en Osorno, a unos 900 km al sur de Santiago, donde el domingo pidieron perdón de parte del papa Francisco a los fieles, enfrentados desde hace tres años por la figura del obispo Juan Barros.

El lunes de la semana pasada, antes de que se iniciara la nueva misión de Scicluna y Bertomeu, el pontífice aceptó la renuncia a Barros, acusado de encubrir los abusos sexuales del influyente sacerdote Fernando Karadima, condenado por el Vaticano en 2011.

Antes de dejar Chile, los enviados papales informaron también que los testimonios que no alcanzaron a recibir en esta nueva misión serán acogidos por “un servicio de escucha” que operará de manera transitoria.

“Tal como anticipamos, hemos dispuesto que se establezca un servicio de escucha a las personas que nos han escrito y deseen acceder a ello, que además de acogerles, pueda orientarles”, dijo Scicluna.

En el aeropuerto, el arzobispo Scicluna prestó declaración como testigo en una de las denuncias de abuso sexual de la Iglesia que investiga en paralelo la justicia chilena.

“Hemos realizado una serie de diligencias, fundamentalmente por las denuncias respecto de personas que formaban parte de la congregación de los (hermanos) Maristas”, explicó a periodistas uno de los fiscales que investigan las denuncias, Raúl Guzmán.

La semana pasada, las oficinas eclesiásticas de Santiago y la ciudad de Rancagua -donde 14 sacerdotes fueron suspendidos tras denuncias de abuso sexual a menores- fueron allanadas por la justicia.

– Nuevas denuncias –

Al mismo tiempo, las diócesis de la ciudad de Temuco y Aysén informaron que otros cuatro sacerdotes recibieron denuncias de abusos sexuales contra menores.

En un comunicado, el obispado de Temuco (sur) informó que el sacerdote Pablo Isler Venegas fue sancionado en 2015 por abuso sexual de menores, con la prohibición de ejercer públicamente el ministerio sacerdotal y trabajar con adolescentes y jóvenes.

La nota agrega que el proceso se inició el año 2011 con las primeras denuncias pero que por solicitud de las víctimas no se había hecho público hasta ahora.

La diócesis informó, además, que otros dos sacerdotes, Juan Carlos Mercado y José Bastías, enfrentaron denuncias de abuso sexual de menores. Mercado presentó en 2013 su renuncia al ministerio sacerdotal, mientras que Bastías se encuentra suspendido del ejercicio público del ministerio mientras enfrenta un proceso penal canónico por abusos sexuales a menores.

En tanto la diócesis de Aysén, también en el sur de Chile, informó que el presbítero Porfirio Díaz también quedó suspendido mientras enfrenta una investigación canónica preliminar tras una denuncia de abuso sexual de menores, en un caso que se suma al informado el lunes por la Congregación de los Sagrados Corazones sobre una denuncia en contra del sacerdote Juan Andrés Peretiatkowicz.

El sacerdote, de 82 años, se encuentra desde hace cinco años sin encargos pastorales por razones de salud.

AFP