¿Revolución o involución?… de una fábrica de autobuses a las perreras de la muerte en solo 930 días (Fotos)

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Aquel 2 de diciembre de 2015, cuando Nicolás Maduro sudó para trasladarse hasta San Felipe, estado Yaracuy, y así inaugurar con un busto de Hugo Chávez la nueva planta ensambladora de los autobuses Yutong, solo ha quedado para la historia. Han pasado 930 días (2 años, 6 meses y 17 días) desde ese acto y la falta de transporte público en el país cada día es más evidente, sobre todo, con el uso de “las perreras” de la muerte.

Por Lisbeth Piñeros / LaPatilla.com

La empresa de capital mixto, según palabras del propio Maduro, estaba “destinada para el desarrollo y la paz, es una asociación estratégica entre China y Venezuela, en plena guerra económica y del sabotaje de la burguesía (…) Tengo el honor de desvelar el busto del comandante Hugo Chávez en la fábrica de autobuses Yutong, que van a surcar los caminos de Venezuela. Es la construcción de la nueva economía”.

Aunque estaba destinada para el ensamblaje de al menos 300 autobuses de tres modelos distintos, a una razón de 25 unidades semanales, se ha quedado en el “sueño revolucionario” ante la hiperinflación y la escasez de repuestos para dicho transporte terrestre.

 

Las “perreras” de la muerte (foto eluniversal.com)

 

En aquel entonces, la primera entrega la realizaron a los estados Amazonas, Anzoátegui, Aragua, Miranda, Lara, Falcón y Carabobo, así como otro tanto de unidades a la Misión Transporte y al Metro de Caracas.

Pero, ante la creciente proliferación de transportes improvisados y la muerte de ciudadanos tratando de subirse a ellas para llegar a sus trabajos y hogares, nos preguntamos ¿y qué pasó con los Yutong? ¿No estaban destinados combatir la guerra económica?

Al respecto, y a juicio de Pedro Jiménez, presidente del Bloque de Transporte del Suroeste de Caracas, más de 80% de las unidades que cubren rutas en todo el país se encuentran paralizadas por la falta de repuestos, por lo que considera que el sector se encuentra en su peor crisis en 50 años e insiste en que “ya se nos cataloga como el parque automotor más viejo de Suramérica y nos igualan a naciones como Cuba y Haití“.

El impacto de la falta de transporte se evidencia aún más en el resto de las regiones del país, cuando los terminales de pasajeros permanecen vacíos ante la falta de unidades y los ciudadanos deben “inventarse” la mejor manera para lograr sus traslados.

¿Desafiando el destino revolucionario?

Por su parte, el “Drácula” carabobeño, Rafael Lacava, a través de su cuenta en la red social Twitter -y en señal de no creer en la guerra económica- presumió de la compra que realizara de un gran lote de autobuses escolares para que su entidad deje de sufrir por la falta de transporte público: los “Transdrácula”.

 

 

 

Si Lacava ha podido conseguir una solución a este problema ¿qué espera Maduro? ¿Acaso la ensambladora Yutong no puede abastecer el parque automotor nacional? Sin duda alguna, las alianzas que realiza Nicolás Maduro con otros países se convierten en sal y agua, no queda nada: solo que cada día hay menos autobuses en las calles y más “perreras” de la muerte como medios de transporte para los ciudadanos.

 

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