Tania Sarabia: Venezuela tiene olor a mango, café y onoto

Tania Sanabria // Foto Fedecámaras Radio

 

Tania Sarabia es una de esas personas a las que todo el mundo quiere y admira. Es como la esencialidad, el gentilicio, las arepas, el ají, la música llanera. Imposible pensar a Venezuela sin Tania Sarabia, publica Fedecámaras Radio.

“Mi mamá fue miembro fundadora del Ateneo de Caracas. Me llevaba mucho al teatro, a las obras infantiles. Ella trabajaba como secretaria en la dirección de Cultura y Bellas Artes del ministerio de Educación , con el poeta Manuel Felipe Rugeles, papá del director de orquesta. Todo eso me fascinaba”, comentó sobre sus influencias dentro del mundo cultural, en conversación con Reinaldo Pulido para la sección ‘Equipaje de Mano”, del programa “Turismo en Línea”.

“Desde chiquita estoy asistiendo a la ópera, al teatro, muy ligada al mundo del espectáculo y del arte. Luego me fui a Londres a estudiar y aprender a Ingles. Gracias a Dios tuve esa oportunidad y eso me definió el camino, aunque a mi abuela no le gustaba eso de ser actriz”.

Como todas las cosas de Tania, detrás de cada acción hay una vivencia, un aprendizaje pero sobre todo una anécdota, como cuando decidió estudiar periodismo porque en su casa no era bien visto que se dedicara a la actuación. “Estudié 3 a?os periodismo, pero no sabía escribir, redactar una noticia. Si mataban a alguien, venía y ponía “en una tarde muy soleada, en el ir y venir de las personas…”y eso así no servía. Mataron a una persona y punto, esa era la regla y no pude con eso”.

Comentó que después de incursionar en el periodismo, se fue a México 3 a?os a estudiar restauración y conservación de arte. “Me regresé y me puse a trabajar en producción tras un seminario con Horacio Peterson”. Poco después ocurriría el milagro. “Una amiga mía estaba saliendo con José Ignacio Cabrujas y él estaba escribiendo Acto Cultural. Ahí lo convencí y me escribió un personaje, Purificación Chocano, y después hice también El Día que me quieras, obra donde me escribió el personaje de Matilde. Ahí empezó todo”.

 

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