¿Potius sero quam nunquam?, por Guido Sosola

Guido Sosola @SosolaGuido

 

¿Seguro que más vale tarde que nunca? No luce tan convincente la sentencia atribuida a Tito Livio, después de realizar un ejercicio comparativo en las redes. Y es que a falta de los Diarios de Debates de la Asamblea Nacional, deuda contraída desde principios del presente siglo, añadida la gestión actual, nos dio por comparar los discursos de la oposición que se encuentran en Youtube.

Hacemos caso omiso de dos períodos, porque entre 2000-2005 las fuerzas terminaron por equilibrarse y la oposición demostró valentía y experiencia frente a la mayoría, aunque se ausentó entre 2006-2010, brotando una corriente equivalente y quién sabe si inesperada. En ambos casos, hubo entereza y contundencia si de disentir se trataba.

Arribamos a dos períodos: 2010-2015 y 2016-2015. En uno, la violencia hegemónica del chavismo se sintió hasta los tuétanos; en el otro, la pusilanimidad todavía corroe a las fuerzas dominantes.

Entre 2010-2015, el orador de la oposición debía hablar en contra de la evidente mayoría de los diputados chavistas, las arbitrariedades de la dirección de debates, las numerosas personas extrañas en la propia cámara, como las de los palcos o galerías repletas de los partidarios del régimen que agredían verbal y hasta físicamente al discursante. Fueron numerosos los casos en los que saboteaban al orador de la oposición y, éste, lejos de arredrarse, se empinaba y, de la muestra, destaca María Corina Machado, quien con temple y coraje proseguía con micrófono en mano, desafiando a esas mayorías malandrosas.

Entre 2016-2018, las intervenciones de la bancada opositora resultan de gran comodidad y sosiego, aunque pusimos la lupa en algunos de los diputados de éste período que ensayan un discurso incendiario y, a veces, desventurado o incoherente ante el gobierno, sin que consigamos algo parecido en el período anterior: tres casos lo ejemplifican, pues, nadie se imaginaría que ese discurso altisonante de ahora, jamás lo emplearon antes con las pocas y muy sumisas veces que tomaron – temerosos y complacientes – la palabra, tratando – sospechamos – de congraciarse con el régimen.

Una especie del tarde piaste, pajarito, hoy, envalentonados, no recuerdan que ayer no tocaban ni con el pétalo de una rosa a Soto o a Diosdado, temiendo quizá por algún trapito que sacaran al aire, pero en estos momentos son los campeones del radicalismo verbal. Claro, cosas del destino, lo facilitan ciertas ausencias y situaciones, pues, a quien tomaron por el señorito acaudalado de la bancada opositora en el pasado período, resultó uno de los literalmente más frontales, combativos y arriesgados, como Eduardo Gómez Sigala y, por una mala jugarreta, lo sacaron de la AN para el presentemandato.

La cosa no pasaría de una anécdota, si el riesgo no fuese inmenso, porque los timoratos de ahora, los “habilidosos” y pasivos opositores, los dialogantes de ocasión, cuando esta dictadura pase, serán los más radicales de mañana, pero … cuando esta dictadura pase. Una suerte de ex – alcalde Chacao que suelta candela por esa jeta en cada entrevista que le hacen en … Estados Unidos, pero que aquí …, bueno, mejor es no decir nada.