Sin despegar: Escasez de divisas y precios regulados ponen en vilo a vuelos domésticos en Venezuela

Sin despegar: Escasez de divisas y precios regulados ponen en vilo a vuelos domésticos en Venezuela

Pasajeros en las instalaciones vacías del aeropuerto de Maiquetía REUTERS/Marco Bello

 

La falta de dólares para mantenimiento y una estricta regulación de precios está por colapsar la industria local de aerolíneas en Venezuela, que ha visto mermar en un 80 por ciento la disponibilidad de aeronaves para rutas domésticas.

La crisis, que se suma al paulatino retiro de vuelos internacionales, deja desconectados a los venezolanos, que preferían viajar por aire para visitar a familiares, hacer turismo o chequeos médicos en la capital, donde se concentra la mayoría de los servicios.

Es el caso de Ismélida Fernández quien acompañó a su hermana a Caracas desde la isla Margarita, en el oriente del país, para atenderse un tumor en la cabeza y debieron esperar más de 24 horas para obtener un cupo de regreso.

“Mi hermana estuvo toda la noche llorando con dolor(…) Se siente una gran impotencia”, contó la mujer.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, culpa de la crisis a una “guerra económica” orquestada por Washington y sus aliados contra su Gobierno, pero críticos la atribuyen a férreos controles de cambio y de precios, además del declive de la producción petrolera, principal fuente de divisas de la nación.

En un país azotado por la hiperinflación y en su quinto año de recesión, muchas aerolíneas locales se han visto obligadas a recortar su flota, ahora reducida a unas 20 aeronaves en total de las 110 que había en 2015, según datos de agremiaciones.

“Hay una regulación que hace que los vuelos nacionales no sean rentables (…). El problema es que los costos reales están muy encima de lo que puede pagar el venezolano promedio”, comentó Nicola Furnari, jefe de la Asociación de Agencias de Viajes y de Turismo (Avavit).

El transporte por tierra tampoco es una solución por las deficientes vías y la alta criminalidad, sin contar que los transportistas también son golpeados por falta de repuestos y combustible.

No fue posible obtener comentarios del Ministerio de Transporte ni del regulador de aviación civil.

Listas de espera

La ausencia de vuelos es palpable en Maiquetía, principal terminal del país y que fue alguna vez la principal conexión de Sudamérica, atrayendo vuelos de todo el mundo. La capital venezolana fue el primer destino de American Airlines en la región y Air France operaba el Concorde directo desde París.

Pero ahora, importantes firmas como Lufthansa, LATAM Airlines y Avianca dejaron de volar a la nación petrolera.

Ocho aerolíneas locales siguen volando, entre ellas las más activas son Laser, Avior y la estatal Conviasa, dijo el jefe de la Cámara de Empresas Venezolanas de Transporte Aéreo (Ceveta), Jorge Álvarez.

En la terminal nacional, frente a los mostradores de las ocho aerolíneas operativas, es normal ver grupos de personas aguardando por dos ó tres días en lista de espera para comprar un boleto, sentados sobre sus maletas o el suelo.

Algunas empresas locales aumentaron rutas al exterior en parte para intentar capturar dólares, pero incluso ese sistema no fue suficiente para evitar el cierre de operaciones.

Las firmas prestan servicios minimizados y concentran los recursos en pocos aviones para evitar sanciones por incumplimiento de la concesión, según la industria.

Álvarez afirmó a Reuters que de los 7 millones de pasajeros locales transportados en Maiquetía en 2014, la cifra cayó a 3,15 millones en 2017 y estima que disminuiría en torno a un 30 por ciento interanual este año.

Medido por número de vuelos nacionales en la principal terminal, que sirve de interconexión para el resto de la nación, la cifra pasaría de 75.154 en 2014 a unos 29.000 para este año, lo que representa una caída del 61 por ciento, según el gremio.

No fue posible obtener datos oficiales actualizados.

El jefe de Ceveta dijo que sin el acceso a divisas no pueden conseguir repuestos para las naves. Y sin dólares, no se puede mejorar el servicio, agregó Álvarez, quien fue del 2006 al 2012 presidente de Santa Bárbara Airlines (SBA Airlines), que cesó su operaciones en abril después de 20 años.

Dos decenas de aeronaves operativas, desde más de 110 antes, no se dan abasto para cubrir todos los destinos locales, en un declive que incluye la emblemática la isla de Margarita, un apetecido destino para visitantes extranjeros.

“Es terrible, terrible. Las aerolíneas le dan prioridad a los que vienen del exterior”, relató Carlos Araujo, de 33 años, quien cumplía 24 horas de espera por un boleto a la isla para visitar a su abuela hospitalizada.

Las líneas ahora casi siempre venden sólo boletos de ida, así que cuando los pasajeros quieren regresar deben hacer filas por horas o días esperando un asiento.

La situación se repite en otras terminales del país, que lucen desiertas, mientras los pasajeros buscan desesperadamente cupos en los esporádicos vuelos programados, que son rápidamente demandados por mayoristas para armar paquetes de viaje.

“En plataforma (de ventas) un boleto varía entre 4 y 6 millones de bolívares, sin contar el cargo por servicio de la agencia de viajes, pero un mayorista los vende entre 11 y 14 millones de bolívares, o en dólares”, dijo Nilsa Pérez, dueña de una agencia de viajes en el suroccidental estado Táchira.

Para graficar el contraste de las tarifas reguladas, un taxi al aeropuerto puede duplicar el costo de un pasaje aéreo.

Otras aerolíneas están abriendo rutas externas para aprovechar el aumento de la demanda por parte de los venezolanos que abandonan el país agobiados por la situación y aprovechando las rutas dejadas por firmas internacionales.

Por Deisy Buitrago y Fabián Andrés Cambero/Reuters

 

Un avión de Laser Airlines en la pista del aeropuerto de Maiquetía REUTERS/Marco Bello
Aviones de Avior, Estelar, Conviasa y Laser Airlines en la pista del aeropuerto de Maiquetía REUTERS/Marco Bello
La pista vacía del aeropuerto de Maiquetía REUTERS/Marco Bello
Pasajeros esperan algún vuelo en Maiquetía REUTERS/Marco Bello
REUTERS/Marco Bello
REUTERS/Marco Bello
REUTERS/Marco Bello
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