La mujer venezolana es quien lleva más fuerte el peso del comunismo, por Víctor Madero

 

 

El verdadero drama que estamos viviendo es que el género masculino ha sido inmaduro para no defender lo que es sagrado para un hombre que es: la mujer.

Regularmente cuando le preguntas a un hombre que es lo más sagrado te dicen, la madre, los hijos, la familia. En una sociedad normal son dos cosas con las que puedes construir que son: el poder trabajar  y la hembra como género, la madre, la esposa, la hermana, la tía, la hija.

Para mí dos cosas muy sagradas, porque de ahí en adelante se puede construir la familia, tener hijos, desarrollarte como humano. Por ejemplo, un hombre que no tiene trabajo no es digno de ser padre

El régimen hábilmente, como parte de una estrategia bien edificada, estableció que el trabajo genera independencia y no es  bueno para estabilidad política de quienes nos gobiernan. Cuando Chávez expropiando hatos, empresas y todo el aparato productivo del país, hizo un gran negocio,  demostró que no estaba haciendo justicia social, sino el oficio más rentable para la corrupción pero al mismo tiempo nos quitaba lo más sagrado que era el trabajo, la labor.

Los hombres nunca defendieron su trabajo al contario sonaba el “uh ah Chávez no se va” “uh ah así es que se gobierna” y eso trajo como consecuencia lo que estamos pagando hoy, tenemos una grave crisis económica, porque somos un sociedad totalmente dependiente de otras naciones y ¿QUIÉN PAGA LAS CONSECUENCIAS DE ESE ERROR MASCULINO? Lo pagan son las mujeres.

Cuando vas a una comunidad desposeída y hay una cola para comprar el gas por ejemplo, te das cuenta que de 100 personas,  80 son mujeres, porque los hombres no hacen cola. A quienes vemos en la emergencia de un hospital sufriendo por la falta de un medicamento, son a las mujeres. Ellas son las que sufren la crisis de la salud, es quien llora por los hijos que se fueron y por los que no se han ido, son las madres, la mujer venezolana es quien lleva más fuerte el peso del comunismo y esta cultura machista que tenemos de hombres pendientes de un bono, es lo más indignante.

Hemos perdimos las escuelas técnicas, las escuelas artesanales, los estudios de investigación, acabaron con la educación. ¿Qué daño le estamos haciendo a estas nuevas generaciones? ¿Una generación fracasada? ¿Qué hacemos para recuperarla?.