Reeditar aquella Copre, por Domingo Alberto Rangel

Domingo Alberto Rangel @DomingoAlbertoR

 

Así como hay amores que matan también existen errores aprovechables.

Un ejemplo se originó a raíz de una llamada que desde la ciudad de Cumaná me sugería ingresar a una “Copre de oposición” que estaría formando Gustavo Velásquez, hijo de Ramón J y amigo desde hace años.

Quien llamaba al filo de la media noche insistía en que “gente honesta y académica como usted deben integrar esa Copre”.

Medio turulato por la hora aún tuve fuelle para agradecer el desmedido elogio aclarando que solo soy un ingeniero civil con un pos grado tan antiguo que no impresiona para que me tomen por “académico”; pero, me comprometí comunicarme el día siguiente con Gustavo Velásquez y así lo hice.

El primer sorprendido con la noticia fue Gustavo quien me aclaró que él no había propuesto algo semejante y menos ante los medios, aclaratoria útil porque el amigo cumanés de la llamada había escuchado “la noticia” en una radio local.

Desentrañado el enredo convencí a Gustavo de lo importante que podría ser la idea de lanzar una Copre actualizada a estos tiempos. A Gustavo Velásquez y a otras personas con las que he conversado les gustó la idea sobre todo porque el vástago presidencial y amigo recordó que durante la presentación de un documental sobre la vida de su padre, había dicho que presidir la Copre de Lusinchi fue uno de los mayores logros de la larga vida política de Ramón J.

A estas alturas no faltará quien se pregunte “¿pero qué rayos es eso de la Copre?”.

Bien, para los más jóvenes y despistados, Copre es el acrónimo de Comisión Presidencial para la Reforma del Estado. Una Constituyente de esa época.

Sigo: Es obvio que una Copre actualizada no puede ser “Presidencial” porque ya sabemos que el Jefe del estado delegó esas funciones en la ANC que encabeza el constituyente Diosdado Cabello… tampoco debería ser “opositora” porque eso limita.

No obstante sería práctico que mientras la clase política deshoja la margarita, unos dudando si se salen, se quedan o remodelan ese organismo en vida vegetativa que es la MUD.

Y otros temerosos de tomar partido entre los que defienden corruptos del gobierno “porque son camaradas” y los que piensan que a Nicolás Maduro le conviene llevar enjaulados, de pueblo en pueblo,  bandidos como el que represaba la entrega de pasaportes y cédulas para cobrar coimas hasta de un mil dólares –hay quienes chillan por los derechos humanos del angelito Dugarte- o el que se raspó cientos de millones en divisas verdes a partir de compras inexistentes en el IVSS… otras personas enviaran sugerencias útiles y coherentes con la grave situación que vivimos a la Asamblea Nacional Constituyente, por ejemplo.

La dificultad de una Comisión de tal naturaleza, que ya escribí no se debe llamar Copre ni ser opositora estriba en que el país actual enfrenta problemas muchísimo más graves que los de hace treinta y tantos años cuando Ramón J. Velásquez convenció al presidente Lusinchi para que Miraflores liderara una Reforma del Estado que estaba pendiente desde los años de Rómulo Betancourt.

Esa Reforma serviría de válvula de escape a una sociedad que ya estaba en ebullición.

La Copre de Lusinchi y la que nombró el presidente Carlos Andrés Pérez en su segundo y trágico mandato, resolvió problemas a los políticos emergentes como la elección de alcaldes y gobernadores, pero prácticamente dejó sin tocar el orden económico que ya entonces como ahora nos condenaba al sub desarrollo, la desigualdad creciente y la pobreza… lacras en las que seguimos hundiéndonos cada vez más.

La Copre actual debería a mi juicio y creo que Gustavo Velásquez y otras personas con las que he venido conversando el tema con entusiasmo de boy scout están de acuerdo, formarse sobre la base de gente común a condición que vengan de la producción real, que no tengan deudas impagas con el Estado, no estén contaminados con el virus del burocratismo, la ignorancia y las ansias de aparecer a diario en los medios diciendo boberías.

Tampoco debe a mi juicio ser “académica” como sugería mi amigo cumanés en vista de la parálisis que vive la educación nacional y prefiero explicar para terminar.

Esa Copre de otro nombre aún por definir moriría en el acto si se llena de diputados bisoños que prefieren estar twitteando todo el día en vez de ponerse a pensar en el país.

Al Cementerio del Este iría nuestra Copre sin nombre si la llenamos con ministros y ex ministros, rectores y rectoras, curas, pastores y obispos, que a causa de estar contaminados con las estupideces del estatismo polarizado son incapaces de proponer soluciones y solo irían a hacer gorgoritos antes los periodistas.

Más que la doctora García Arocha, quien realmente es una “académica”, o los expertos de toda índole que los hay me gustaría escuchar lo que opinan gentes ligadas al pensamiento libre y la producción:

–      Digamos que interesa la opinión de un productor de hortalizas que hace treinta años comenzó sembrando una hectárea y hoy día maneja mil o dos mil en los tres estados andinos y cuya producción abastece media Venezuela y en mejores épocas exportó al noreste del Brasil

–      O quien esté al frente de una industria que comenzó casera, digamos NINA, donde llevan más de treinta años fabricando dulces y mermeladas, mejorando sus productos y las condiciones de trabajo de los empleados, aguantando el chaparrón anti empresarial por parte de quienes manejan el Estado. También hay sindicalistas incontaminados con las prácticas mafiosas del pasado y el presente que son peores a lo visto.

–      Gente común si se quiere, gente que no esté llena de odios, contaminadas con las prácticas corruptas del socialismo estatista y sobre todo que no vayan a un foro con las manos vacías… a pregonar como diagnóstico lo que hasta las piedras saben… soluciones caray.