Implosión económica de Venezuela, una ventana al cambio en el corto plazo Por Rosana Sosa García

El pronóstico es tétrico. La producción petrolera se derrumba. Las demandas van y vienen contra PDVSA. No hay capacidad de almacenaje. El default es imparable. El desespero toma al régimen. La hiperinflación ya es récord. Se necesita una suma de voluntades para el cambio.

No hay salida, sin salida. No es un trabalenguas. Un frente común es necesario ante la crisis. La industria petrolera venezolana muestra tal signo de agotamiento que es imposible desestimar su impacto social y político. No es aventurado afirmar que la paralización de la producción petrolera va a producir una implosión económica que puede hacer saltar por los aires el torcido régimen político impuesto en Venezuela.

Un pronóstico realista nos sitúa en 200 mil barriles diarios para finales de año. Adicionalmente, hay un retraso en la salida de los buques petroleros, debido al temor que tiene PDVSA, tras la posibilidad del control por parte de Conoco-Phillips de sus activos en las islas Aruba, Curazao y Bonaire.

Una escalada en incumplimientos contractuales

En Junio pasado PDVSA notificó a ocho clientes internacionales que solo podría cumplir parcialmente los compromisos de suministro de crudo pactados a un grupo de clientes integrado por Nynas, Tipco, Chevron, CNPC -la energética estatal china-, Reliance, Conoco, Valero y la rusa Lukoil; tras solo despacharles 694.000 b/d, lo que significa un incumplimiento de 801.000 barriles diarios.

El manejo político de la empresa y su debilidad financiera la acorralan. La política de PDVSA es reasignar barriles si algún cliente rechaza el envío parcial del crudo contratado, pero carece de los fondos necesarios para garantizar el suministro a sus clientes.

Las demandas contra PDVSA salen a flote y reflejan su fragilidad y su mal manejo. El hecho de que un juez de Houston dictamine que Conoco puede incluir a Citgo en una querella contra PDVSA para cobrar su deuda involucra a los tenedores del Bono Pdvsa 2022. Unos papeles que tienen como garantía prendaria (51 %) de ésta empresa y a la estatal Rusa Rosneft que posee el otro 49 % elevando la presión por el cobro de una monto que supera los 2.000 Mill US$.

Sin capacidad de almacenaje

El agotamiento de los acopios sin mayor capacidad de almacenaje acentúa la ya mermada producción de PDVSA. Haciendo que se haya visto visto forzada a desviar embarcaciones cargadas de crudo y hacer trasvases en un claro acto de “piratería” de acuerdo con los convenios internacionales para evitar el control de los inventarios, cargamentos e instalaciones.

El default más que progresivo, imparable.

Los llamados “bonistas” o titulares de bonos venezolanos se preparan para una acción conjunta frente al impago de más de 8.000 millones de dólares. Acentuando la crisis al no haber cabida para financiamiento ni reestructuración.

Es evidente que no hay divisas. El sistema Dicom ha entregado 0,13% de las divisas diarias requeridas por las empresas, el nuevo sistema de asignación ha adjudicado en las 19 subastas solo 151.000 dólares de los 120 millones de dólares que necesita el sector privado al día.

Confiscan la escasa producción de alimentos.

La desesperación cunde en un gobierno sin margen de maniobra y solo amenaza a los empresarios con confiscarle el 70 % de su producción. Nadie va a invertir un dólar en producir nada frente a tamaña medida autoritaria.

La acentuación de censura de la información es otra muestra de la desesperación que carcome al régimen. En las últimas semanas fueron bloqueadas desde la CANTV plataformas informativas, impidiendo la circulación de la información tratando de tapar una realidad que no son capaces de manejar.

Inflación histórica exponencial.

La inflación ya alcanzó un récord histórico estimada por encima del 40.000 % según últimos datos de la Universidad Johns Hopkins, ajustados al verdadero examen de las variables macroeconómicas.

La Canasta Básica Familiar subió en el mes de mayo a Bs. 301.138.053, lo que significa un incremento de 116,9% en comparación al mes anterior que se ubicó en 162.282.649.

La agudeza de la crisis humanitaria en Venezuela irá creciendo a niveles insospechados en la que la sociedad civil constituirá el termómetro del cambio. Solo la suma de voluntades de una población que no tiene nada que perder hará estallar la transformación en un proceso imparable e irreversible.


Rosana Sosa García es economista, Phd