María Corina y el Esequibo, por José Alberto Olivar

José Alberto Olivar

 

Es un hecho innegable que hasta ahora la gran mayoría de los aspirantes a líderes políticos de la alternativa democrática no han expresado y mucho menos escrito, una posición firme y contundente en relación con el reclamo territorial de Venezuela sobre el territorio Esequibo. En eso guardan anómala semejanza con los infames personeros de la dictadura que nos oprime.

Solo una voz se ha hecho sentir en defensa de la integridad nacional ante la reciente maniobra del gobierno de Guyana de arrebatarnos ahora sí, un parte considerable de nuestro suelo patrio. Me refiero a María Corina Machado, quien siendo Diputada a la Asamblea Nacional en el período anterior, liderizó a un grupo de diputados que no interpusieron excusas para hacer valer in situ la presencia del Estado venezolano en el territorio en disputa.

Después de aquel valiente gesto de reafirmación nacional, ningún otro funcionario público, menos aun del ultrajado ministerio de relaciones exteriores de Venezuela y de la espuria asambleaconstituyentepsuvista, ha tenido la voluntad de ir más allá de la retórica falaz.

María Corina, muy a diferencia de los altos jefes militares que se supone deberían ocuparse de asegurar la defensa de los intereses de la República, ha sido consecuente con una postura que la hace acreedora de un valiente liderazgo a favor del honor nacional.

Su mensaje limpio y preciso no admite titubeos. Su voz resuena e incomoda a los malos hijos de la patria, a los que negocian la ruina de Venezuela. Ella es María Corina, ejemplo de mujer venezolana que como muchos se resisten a entregar lo que nos queda de república.

Y es que mientras el tema del Esequibo no se politice en el más elevado sentido de la expresión, este no tendrá asidero en la agenda de reconstrucción nacional. Para ello se necesita de líderes verdaderamente comprometidos con la causa nacional, los cuales llegada la hora, deberán tomar decisiones de Estado cónsonas con los intereses del país.

María Corina lo sabe y por eso lo ha puesto de manifiesto una y otra vez sin temor alguno.