¿México lindo?, por @CarmonaBorjas

Las primeras declaraciones de López Obrador y de sus eventuales ministros, el futuro Secretario de Relaciones Exteriores, indican lo que ya se había dicho. México cambiará su posición hacia la dictadura en Venezuela, una posición que en nada favorece la democratización del Continente y menos aún a México que había liderado o participado muy activamente en la lucha por la restauración de la democracia en Venezuela.

Es lamentable que el nuevo gobierno mexicano se alíe con una dictadura tan atroz como la venezolana, argumentando que no intervendrán en los asuntos internos de otros países. Un retroceso, pura y simplemente, pues el mundo cambió y ya los gobiernos no solo tienen el derecho de intervenir ante las violaciones masivas, sistemáticas y generalizadas de los derechos humanos, sino la obligación de hacerlo.

En épocas anteriores México sostuvo posiciones fuertes con las dictaduras, la chilena de Pinochet, las argentinas y la de Maduro en épocas más recientes. No condenarlas, es apoyarlas y apoyarlas es grave, pues abre el espacio a estos regímenes totalitarios que tanto daño han causado en la región.

Es probable que a López Obrador no le interese la vida de los venezolanos. El hambre y la miseria impuesta por un régimen ilegítimo, la vida de los venezolanos, perseguidos, torturados, discriminados parece no estar en la agenda de su nuevo gobierno izquierdista que esperemos que no repita lo que hicieron Lula, Kirchner y Correa en sus países, es decir, que no incurra en actos de corrupción que de paso le fueron señalados en la campana electoral, hechos realizados durante su gestión como Alcalde de la Ciudad de México.

Los mexicanos se jugaron una carta muy delicada para castigar la ineptitud y probablemente la corrupción de los gobiernos anteriores. Es probable que sigan el modelo venezolano que llevó al país a la ruina tras una condena a los partidos tradicionales. El resultado en nuestro país es claro, en México lo será igualmente, pues los cambios que propone López Obrador, lejos de favorecer a los mexicanos, de contribuir con la erradicación de la pobreza y el crecimiento de ese gran país, van en sentido contrario.

Vendrán otras épocas y de arrepentimiento, como en Argentina, en Brasil y en Ecuador en donde los cambios han favorecido la estabilidad y el crecimiento.

Dejar de lado el grave tema de Venezuela es complacer a Maduro y su feroz dictadura. Esperemos que mañana no tenga que rectificar y regresar a lo que todos debemos hacer, condenar contundentemente los regímenes totalitarios que se esconden detrás de la soberanía y la independencia, y ese que ahora lanzan como bandera, la no injerencia en los asuntos internos de otros países, para cometer a sus anchas, toda clase de fechorías.

Ojalá López Obrador se informe y no caiga en la provocación de construir un genocida Socialismo del Siglo XXI en México. 

Ya que para ese entonces quedará MUY ATRÁS el otrora “México Lindo”…