Los 12 apóstoles, por Ruben Limas Telles

La traición más notoria de la historia fue aquella la practicada por Judas Iscariote contra Jesús de Nazaret. Unas cuantas monedas sirvieron para que un apóstol vendiera al hijo de dios y este fuera crucificado. Si Jesús fue víctima de tal fechoría, el resto de los mortales también estamos expuestos a ello.

En política, escenario de persistentes conflictos, es muy frecuente que una traición ocurra. Cuanto más cuando está en juego el poder, por muchos perseguido para servirse de él y por otros buscado como herramienta para atender las necesidades del prójimo.

Sin embargo, los caminos de Dios son misteriosos. Solo tras la traición de Judas y el camino del calvario, pudimos constatar la resurrección del señor, la derrota de la muerte y el nacimiento de la esperanza. La historia triste queda reservada a los traidores de todo tiempo y lugar, traicionen o crucifiquen a Dios o al pueblo, ellos están condenados al desprecio y a la autoflagelación a manos de la culpa. Judas es su paradigma. Murió atentando contra su propia vida, condenó su alma por la eternidad y de nada sirvieron las monedas de plata que quedaron regadas en el suelo.

Si de la traición de Judas puede extraerse alguna enseñanza para quienes ejercen la política es que el traidor queda marcado. Se le desprecia por el lado de los traicionados, como del lado de quienes usufrucuan la delación, el pagador de las monedas de plata nunca respetará a su judas de turno, lo usará y le desechará. La traición no es negocio rentable a largo plazo.

Si el traicionado es el pueblo, si el traidor es un gobernante, si el traidor es el llamado a preservar la vida, el trabajo y patrimonio de su país, estamos hablando de un judas que no encontrará lugar donde este libre de los dedos acusadores. Estará condenado, en el mejor de los casos, al exilio en tierras extrañas, en el peor, a la cárcel eterna sin posibilidades de perdón. Aplica el mismo criterio para quienes traicionan a la Universidad para buscar su cierre, los que traicionan a los peatones haciéndolos transportarse en chatarras, los que traicionan a los enfermos dejando en el olvido los centros de salud y los que traiciona a la democracia aplaudiendo una dictadura. #JusticiaSiOlvidoNo
@rubenlimas