Músicos venezolanos tocan y luchan en Cúcuta

En la noche, músicos venezolanos se encuentran en la Plaza Fundadores. Foto: César Obando / La Opinión

 

 

Brayan José Gregorio Pacheco, un músico venezolano que emigró a Colombia solo tiene una petición a Dios: poder ir con su madre para abrazarla. “Me hace mucha falta”, dice el criollo de 24 años que lleva un año recorriendo las calles y los negocios de Cúcuta con su inseparable viola, reseña La Opinión.

Hace 20 años su padre, hoy enfermo de varios infartos y una parálisis le dio el regalo que hoy le serviría de sustento: un hermoso instrumento de cuatro cuerdas que en ese momento era más grande que sus brazos.

A las 5:30 PM comienza la última parte de su jornada laboral, que termina a eso de las 10:00PM, pero que inició a las 8:00AM. Hasta ahora lleva un poco más de 30.000 pesos ganados producto de pararse en dos puntos del centro de la ciudad en la mañana y recorrer varios restaurantes entre las 12 del medio día  y las 3 de la tarde.

Sin embargo debe hacer más que eso, su idea es poder enviar como mínimo 10.000 pesos diarios a sus papás en La Victoria, en el Estado Aragua, pagar los 5.000 pesos diarios de vivienda, conseguir su alimentación, además de ahorrar para las cuerdas de la viola y otras cosas que necesita.

Descansa sobre una colchoneta, en su estómago tiene unos frijoles y algo de arroz que compró a las 11:00AM. En la noche luego de la jornada tal vez haga algo más antes de llegar a su casa, una viviendacerca a la terminal de Cúcuta donde comparte techo con otros dos venezolanos.

Brayan a perdido algunos kilos de peso y los días los soporta al ritmo de las cuerdas. Este año ha pasado unos cinco días sin probar nada de comida. “Hay días buenos y otros no tanto. En los ‘restauranes’ me tratan bien, a veces la gente también me llama a la mesa y me da algo de comer”, dice.

Para leer la nota completa haga clic AQUÍ