Editorial El Nacional: Los idiotas asesores extranjeros

Editorial El Nacional: Los idiotas asesores extranjeros

En la foto, Cilia Flores, Nicolás Maduro y Taerek El Aissami / @jorgepsuv

 

¿Quiénes serán los idiotas que aconsejan a la cúpula oficialista asentada en Miraflores? Hasta ahora solo han demostrado que padecen de una grave escasez de meninges que, entre otras cosas, llevan a Nicolás Maduro a cometer torpezas y quedar en ridículo ante el mundo.

Recientemente estuvo de gira por Turquía y a ninguno de sus colaboradores se les ocurrió enseñarle a pronunciar correctamente el nombre del presidente turco. Pronunciarlo mal no solo es un descuido sino una ofensa para quien lo espera como un “ilustre” visitante. Pero ¡ay!, ni siquiera se tomó la molestia aprovechar el largo viaje para practicar y pronunciarlo lo mejor posible.





De igual manera el menesteroso asesor español, enviado por Podemos para seguir ordeñando la vaca que Monedero (el apellido le viene al pelo) inició en vida del galáctico, sigue escribiendo un guion que ya quisiera para sí uno de los cómicos de la televisión de la península.

Ahora le ha dado por meter en el brete a Maduro en el recientemente finalizado campeonato Mundial de Fútbol. Lo hace decir que Francia no ganó la copa sino África porque la mayoría de los jugadores son negros. Menudo racista nos asalta en el camino, pero no nos extrañemos sobre ello porque ya Podemos aplica el mismo apartheid en Cataluña.

A un médico venezolano de ascendencia catalana y con dominio impecable del catalán, con posgrado en Francia, Estados Unidos y en la misma España, se le ha interrogado exhaustivamente en Barcelona sobre su comportamiento durante la bufonada que montó Puigdemont (ese que se peina como unos de los Tres Chiflados, de la recordada serie de televisión). “Usted no votó a favor de la independencia”, como si ello fuera una orden y no expresión libre de la voluntad de cada quien. Es extraño porque ¿qué sentido tiene revivir al nazismo en lengua catalana?

Como todo se reúne y se mezcla en medio del caos no debe extrañarnos que cuando Maduro celebra el triunfo de África en el Mundial de Fútbol, los venezolanos nos preguntemos si en África todos son negros. Pues no, en todo el Magreb, la región de África del Norte que comprende los países de Marruecos, Túnez y Argelia, y que hoy incluye también a Mauritania y Libia, no son negros, tienen su propia identidad reivindicada luego de largas luchas de liberación.

África, señor Maduro, es múltiple y diversa, no son negros como usted piensa. Y si fueran negros sería maravilloso porque nos han dado mucho de su cultura, de su esfuerzo y de su heroísmo. Piense en el Negro Primero. Pero lo más absurdo es que Estados Unidos ha ganado medallas a montón gracias a su multiplicidad étnica en las competencias olímpicas. Piense, si es posible, que un negro norteamericano, Jesse Owens, le dio una bofetada a Adolf Hitler en los XI Juegos Olímpicos que tuvieron lugar en Berlín.

Hitler deseaba y creía que los atletas alemanes dominarían las Olimpiadas. Pero ahora Nicolás discrimina a Francia, a sus futbolistas y a sus seguidores porque adoran a sus jugadores negros. Es como si los latinoamericanos rechazaran a Cuba porque nunca han tenido un presidente negro, como ha ocurrido ya en Estados Unidos. Más discriminación impulsada por Fidel Castro resulta imposible.