Contexto actual de la energía en Venezuela (datos, gráficos, análisis y recomendaciones)

 

Venezuela presenta en la actualidad una crisis energética que socava la soberanía nacional. Esta crisis en desarrollo es consecuencia de la destrucción operativa y financiera de las dos empresas estatales que tienen el control total de la energía en el país: PDVSA y CORPOELEC.

Especial de Nelson Hernández @energia21 | ingeniero energista

Del análisis realizado sobre el contexto actual de la energía en Venezuela, y desarrollado en este documento, se desprende lo siguiente:

– La crisis energética venezolana es una crisis de carácter estructural. Su solución requiere de importantes recursos tecnológicos, financieros, personal idóneo y tiempo

– La crisis es consecuencia de la aplicación de políticas públicas erradas en el sector energético, por más de 20 años. Esta situación se refleja en las continuas calamidades que sufre el venezolano en la consecución de los energéticos, tales como: electricidad, gasolina, diesel, gas y GLP

– El control político sobre PDVSA, la transformo en una empresa no generadora de ingresos y deudora, a nivel nacional e internacional, de 72 G$, perdiendo su credibilidad en el mundo financiero y afectando su maniobrabilidad en la explotación y comercialización de hidrocarburos

– PDVSA atraviesa una situación estructural grave que desvirtúa la misión y la visión para la cual fue creada. En estos momentos no cuenta con la capacidad de generar acciones que deriven en un cambio positivo de su gestión, dada su marcada limitación de personal calificado e idóneo

– En los últimos 6 años Venezuela ha perdido el 54 % de su capacidad de producción de petróleo, llegando en junio 2018 a una producción de 1300 kBD. De seguir la tendencia declinativa se podría estar produciendo 1000 kBD dentro de 120 días.

– La producción de gas no asociado no ha podido compensar la disminución de la producción de gas asociado. Para el año 2018, se espera una producción de gas de 5700 MPCD, incluyendo 1585 MPCD de gas no asociado. Esto originara un mayor consumo de diesel, sobre todo en el sector eléctrico.

– En los últimos 20 años, la producción de propano ha caído en un 50 % con respecto al volumen producido en 1998 que fue de 80 kBD. Esto origina un déficit de 30 kBD que deben ser importados para satisfacer la demanda del sector domestico (GLP o gas de bombona) y del sector petroquímico en la fabricación de olefinas (propileno) materia básica en la producción de plásticos y resinas. En el escenario que se construyan los proyectos de expansión de extracción de LGN, se seguirá importando propano hasta el 2025.

– El parque de refinación nacional continua con su baja operatividad (35 %). Se estima que se deban importar unos 100 kBD para satisfacer la demanda interna. En lo atinente al diesel la importación estará 40 kBD (caída de la producción de gas). No se vislumbra en el corto plazo una solución concreta que conlleve al aumento de la capacidad operativa de refinación de petróleo en el país.

– Como consecuencia de la baja producción de petróleo y de la baja operatividad de su parque refinador, PDVSA se ha visto en la necesidad de reestructurar, hacia la baja sus compromisos de comercialización y entrega de crudos y productos. Aun con los precios moderados el ingreso real de divisas se convierte en una RENTA PETROLERA NEGATIVA

– El venezolano a través de la hiperinflación financia la operación de PDVSA, cuando debe ser lo contrario

– La deuda global de Venezuela es del orden de los 185 G$ para el año 2017. De esta, el 38.5 % (72 G$) corresponde a PDVSA. La deuda de 17.8 G$ con suplidores y contratitas, hace que las operaciones y actividades de la IPN no se realicen a plenitud, trayendo como consecuencia un deterioro operativo en todas las fases del negocio petrolero.

– El dictamen del CIADI en la querella PDVSA – ConocoPhillips, favoreció a esta última, quien embargo activos de la primera en el área del Caribe. Para cuidarse de embargos futuros, PDVSA escogió la de minimizar el movimiento de crudo y productos vía tanqueros, lo que ha originado un cuello de botella que repercute aguas arriba (en la producción) una vez que se cope la capacidad de la infraestructura de almacenamiento y los tanqueros sigan fondeados en puertos venezolanos. Extraoficialmente, se comenta que la baja de producción en junio 2018 es consecuencia de esta situación.

– Para detener e incrementar la producción de petróleo es necesario un cambio de la gestión política imperante. Para lograr una IPN remozada y acorde con la tendencia mundial es necesario un cambio en las directrices energéticas aplicadas en los últimos 20 años.

– Las prospectivas energéticas a nivel mundial establecen la ocurrencia de un pico de la demanda de petróleo entre el 2030 – 2035, por lo que la ventana para que el petróleo deje de ser la fuente energética por excelencia no es más de 20 años, escenario que debe ser tomado en cuenta en cualquier plan de desarrollo de la IPN

– Lo más indicado que se puede hacer para la recuperación integral de la IPN es alcanzar un nivel de producción de 3000 kBD, para lo cual se requiere una inversión anual global comprendida entre 20 G$ y 25 G$ (250 G$ en 10 años)

– El nivel de inversión de dinero para recuperar la IPN y el correspondiente a la deuda de 185 G$, Venezuela no lo tiene por lo que habrá que refinanciar la deuda y abrir la participación del sector privado en las actividades del sector energético y de otros sectores productivos y de servicios. En otras palabras:
El Estado tiene que ser privatizado.

– La crisis en el sector eléctrico es complementaria a la de los hidrocarburos. CORPOELEC, se encuentra en un estado de deterioro estructural que no puede generar, transmitir y distribuir la electricidad que demanda el país, aún con la recesión económica existente, lo que origina fallas diarias (inducidas o no) del servicio eléctrico. Diariamente se raciona entre 2000 MW a 2500 MW a nivel nacional, y es distribuido rotativamente en las diferentes poblaciones y ciudades.

– Venezuela posee una infraestructura eléctrica para prestar un excelente servicio. Sin embargo, por aplicación de criterios gerenciales alejados de los conceptos técnicos y económicos, han llevado al sector eléctrico a la situación de crisis con el peor servicio eléctrico a nivel de Latinoamérica.

– El costo de la crisis eléctrica iniciada en el 2009 y aun presente tiene un costo global de 818 G$. La crisis eléctrica es inducida por el gobierno como instrumento político para el control social de la ciudadanía y de los sectores productivos y de servicios.

– La recuperación del SEN requiere de un conjunto de acciones en el corto, mediano y largo plazo, con una inversión estimada de 45 G$, en los próximos 8 años, y para lograrla es imperativa la participación del sector privado en todas las fases operativas de la industria eléctrica. Esta recuperación seria expedita con un cambio de gobierno nacional.

En un escenario de cambio de gobierno, el gobierno de transición se encontrara con escasos recursos (de diferentes índoles) para darle solución a la crisis energética de manera integral. En tal sentido, deberá hacer cambios con la mínima cantidad de dinero y con la mínima modificación de la normativa vigente, en la fase de alivio de la crisis.

Es decir, deberá encontrar acciones que conlleven a “victorias tempranas” que puedan ser percibidas por la ciudadanía como verdaderas mejorías En conclusión, el gobierno ha sido exitoso en llevar a Venezuela a una inseguridad energética de carácter estructural, y que lleva consigo la destrucción de PDVSA y CORPOELEC. La primera, fuente principal de los ingresos de divisas y la segunda prestadora de un servicio básico para el desarrollo y la calidad de vida del venezolano. Los venezolanos debemos tener claro que la superación de la crisis energética requiere de dinero, personal idóneo y tiempo… pero para que dicha superación se lleve a cabo, primero debe ocurrir un cambio en la gestión política imperante. (NH)

Vea a continuación completo el estudio “Contexto actual de la energía en Venezuela” del ingeniero Nelson Hernández

 

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