Nasbly Kalinina: Domingo Salgado, un devoto de la Divina Pastora en el TSJ

“No hay que hacer justicia por propia mano, pero está en nuestras manos que se haga justicia
Alfredo Romero

 

El 20 de julio de 2017 Domingo Javier Salgado Rodríguez fue al Santuario de la Divina Pastora en Santa Rosa para agradecerle el haber sido seleccionado como magistrado de la Sala Electoral del TSJ. Al ver la imagen de la Virgen tan bella e imponente se sintió como un humilde servidor quien estaba convencido que las leyes eran vitales en la conquista de la democracia.

Madre: hoy vengo hasta ti como un niño a darte las gracias por todas tus bendiciones y a pedirte que me acompañes en este camino incierto en el cual sé que estoy poniendo en riesgo tanto mi vida como la de mi familia. Hasta ahora hemos logrado disfrutar de los frutos de mi trabajo pero, no puedo hacerme el sordo ante el sufrimiento de mis compatriotas, personas trabajadoras y soñadoras que tienen derecho a un mejor futuro.

¡Son tantos los inocentes que han caído! Necesito actuar y estoy seguro que desde lo más alto de nuestro sistema jurídico podré contribuir en que se realicen los cambios obligatorios para que se haga justicia.

Mañana será la juramentación y te ruego que no me desampares porque contigo a mi lado nunca me apartaré del camino de Dios y de su único hijo Jesucristo, nuestro Señor.

De esa forma Domingo Salgado, abogado con especialización en Derecho Laboral, maestría en Derecho Procesal Civil, una vasta experiencia en el ejercicio profesional en la administración pública y privada, docente universitario, escritor de libros y artículos jurídicos, esposo y padre de familia; dejó su hogar en la ciudad de Barquisimeto para dirigirse a la capital, lugar que lo vio nacer en una hermosa noche del 28 de junio en la década del pop.

Lleno de valentía, inspirado en el legado de justicia social heredado de su madre y el patriotismo de su padre, el 21 de julio de 2017, junto a otros treinta y dos abogados; juró que le serviría a la nación desde el lugar que Dios le había designado. Sin embargo, al verse perseguido huyó del país para no ser víctima de las terribles crueldades a las que son sometidos los presos políticos del régimen.

Estando en los Estados Unidos se reunió con sus compañeros quienes al igual que él no dudaron en seguir adelante con su deber y desde el exilio constituyeron el primer Tribunal Supremo de Justicia fuera de su país de origen para trabajar y luchar hasta restablecer el hilo constitucional perdido desde que el difunto tomó posesión ante la “moribunda”.

Desde entonces se ha mantenido firme en la lucha para lograr la democracia en nuestro país, con una esperanza inquebrantable, porque se siente honrado de pertenecer a ese grupo de hombres y mujeres quienes tienen en sus manos no solo la posibilidad de poder reconstruir una nación sino también de devolver la institucionalidad perdida. Una oportunidad, que admite, ha tenido un costo emocional, físico y patrimonial tanto para él como para su familia pero que sin duda ha valido la pena para la llegada de una nueva y bendecida Venezuela.

#QueSeHagaJusticia

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