Sesenta habitantes y 230.000 turistas: La isla poblada más pequeña de España lanza un SOS

Vista de la isla de Tabarca – JUAN CARLOS SOLER

 

Una pequeña isla de menos de sesenta habitantes que cada año recibe 230.000 turistas. Tabarca -considerada como la isla más pequeña poblada del Mediterráneo- se ha convertido en el espacio con más quejas por metro cuadrado en todo el territorio valenciano. Así se desprende del último informe de la Sindicatura de Greuges (el defensor del pueblo autonómico). De las 2.891 reclamaciones presentadas por habitantes y visitantes de la isla, 1.322 muestran  una preocupación medioambiental que simbolizan la «presión que sufre» esta partida rural dependiente de la ciudad de Alicante, publica abc.es.

Compromís ha denunciado al respecto «el peligro de sobreexplotación estival» de la única isla habitada de la Comunidad Valenciana. La formación nacionalista prepara una batería de propuestas en el Parlamento regional con el objetivo de controlar la «presión turística que sufre Tabarca», dependiente de Alicante y catalogada como Bien de Interés Cultural.

Imagen de la isla de Tabarca – JUAN CARLOS SOLER

 

De acuerdo con los cálculos de la Subdelegación del Gobierno, más de 150.000 personas se desplazaron a la isla entre el 15 de junio y el 15 de septiembre de 2017 (el 65 por ciento del total de sus 230.0000 visitantes anuales, 230.000 turistas). Este cálculo, comparado con las estimaciones realizadas tras su declaración en 1986 como reserva natural para hacer la isla sostenible medioambiental y económicamente, apuntan a un incremento del 120% del máximo de turistas, según denuncia Compromís.

En ese sentido, la diputada Cristina Rodríguez explica que «la reserva marítima en sí está muy controlada, según nos informan. Pero datos como el del Síndic o registros como los del 2016, cuando se llegaron a concentrar en el islote hasta más de 10.000 personas, nos hacen observar con precaución la evolución de un espacio que deberíamos cuidar como a un tesoro».

 

La isla de Tabarca se encuentra a poco más de veinte kilómetros de la ciudad de Alicante y ocho del puerto de Santa Pola, desde donde parten la mayoría de las embaraciones que realizan la travesía. En las últimas décadas ha ido perdiendo población hasta quedarse con un censo de apenas sesenta personas que se debaten entre los beneficios que aporta el turismo a la isla, donde hay varios hoteles y una variada oferta gastronómica durante los meses de verano, y los perjuicios que supone para su preciada reserva marina.