En la frontera con Colombia colapsa servicio de sellado de pasaportes a migrantes

Compatriotas cruzan la la frontera hacia Colombia este miércoles 27 de junio del 2018
Foto: REUTERS/Carlos Eduardo Ramirez

 

 

 

En las últimas semanas, los viajeros que cruzan la frontera desde Venezuela hacia Colombia se han visto afectados por el colapso en el servicio de sellado de pasaportes en las oficinas del Saime, en la Aduana Principal de San Antonio, al pie del Puente Internacional Simón Bolívar, reseña La Opinión.

La Plaza de la Confraternidad, construida como símbolo de la hermandad cultural y la vecindad geográfica entre Colombia y Venezuela, se convirtió en lugar de una larga espera para quienes aguardan el sellado del documento que les permitirá migrar de Venezuela hacia Colombia u otros países.

Jóvenes que viajan solos, familias enteras, adultos mayores, niños, hombres, mujeres, se aglomeran en la diversidad de estos viajeros. Junto a la cola que se torna interminable, decenas de “gestores” ofrecen sus servicios para agilizar un trámite que en teoría debería ser además de expedito, completamente gratuito.

Muchos viajeros se quejaban, ninguno accedió a dar su nombre, todos temían ser víctimas -tarde o temprano- de alguna represalia.

Mayra (nombre ficticio para preservar la identidad del entrevistado) relató que llevaba tres días durmiendo en la Avenida Venezuela pues en la noche los guardias desalojan la Plaza y en la madrugada, al abrir la frontera, se ven empujados en una frenética carrera por intentar quedar en los primeros puestos de la cola.

Ella viajaba a Chile, pero aún tenía más de 100 personas por delante, “no hay sistema de números, no hay listas, la misma gente tiene que organizarse para tratar de que haya algo de orden, no hay explicación por los retrasos, solo corren rumores sobre las caídas del sistema, o la gente se da cuenta de que se va la luz, esto es un infierno”, manifestó.

“No hay sistema pero si hay sello”, interrumpió otra persona, ubicada un poco más atrás en la fila. Si pagas entre 50 y 100 dólares te ponen el sello aunque no haya sistema”, comentó. Otros confirmaron su versión y aseguraron que algunos de quienes les acompañaban en la fila optaron por pagar, por cuanto tenían boletos aéreos y corrían el riesgo de perder sus vuelos.

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