Armando Info: El jefe de Odebrecht en Venezuela era socio en cuentas bancarias de Suiza con un gestor venezolano

REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

 

Euzenando Azevedo tuvo puertas abiertas con Chávez en el Palacio de Miraflores y a la vez línea directa con el CEO Marcelo Odebrecht. Luego se convirtió en testigo clave en el desfile de las delaciones premiadas del caso Lava Jato. Entre tantos privilegios, sin embargo, su testimonio se quedó corto: de las cosas que dejó de contar resaltan unas cuentas bancarias en Suiza que revelan que fue socio de uno de los mismos comisionistas a los que había delatado

Por JOSEPH POLISZUK / Armando.info

Euzenando Azevedo trató de pasar inadvertido. Del director superintendente de Odebrecht en Venezuela -quien, por su acceso a las autoridades del régimen chavista y sus maneras plenipotenciarias, es conocido por algunos como el Virrey de Odebrecht- no se sabe mucho más desde que compareció el 15 de diciembre de 2016 ante las autoridades brasileñas. Allí confesó que llegaron a adulterar documentos y presupuestos del Estado; recordó contratos asignados a dedo sin licitación y mencionó pagos paralelos para gestores que agilizaban los desembolsos.

Pero algo de lo que no dijo es que había compartido cuentas bancarias en Suiza con uno de los mismos comisionistas que entonces señaló.

Euzenando Prazeres de Azevedo figura en Suiza en tres cuentas bancarias que llegó a compartir con el abogado venezolano Héctor Joseph Dáger Gaspard, a quien año y medio atrás señaló él mismo como uno de los comisionistas que había reclutado, para lograr que el gobierno del presidente Hugo Chávez bajara los recursos que debía en obras como la tan prometida y aun inconclusa represa hidroeléctrica de Tocoma, al sur del país, en el estado de Bolívar.

Azevedo señaló a Dáger como un lobista o gestor que agilizaba los desembolsos que la burocracia chavista represaba en Caracas. “Él consiguió que Edelca (la empresa pública Electrificación del Caroní) nos pagase directamente en una semana o semana y poco”. Eso explicó, sentado en el banquillo de los acusados, frente a dos fiscales que tomaron su testimonio en los tribunales de la ciudad de Aracajú, al extremo oriental de Brasil.

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