Luis Barragán: Allanamientos y manipulación del pasado

Luis Barragán: Allanamientos y manipulación del pasado

Luis Barragán @LuisBarraganJ

Todos los allanamientos a la (s) inmunidad (ades) parlamentaria (s) del presente siglo, tienen por soporte la versión interesada de los ocurridos en décadas muy anteriores. A falta de argumentos políticos y jurídicos, la presente dictadura busca alguna autoridad moral falseando la historia.

Un cuerpo extraño a la Asamblea Nacional, dijo desaforar recientemente a los diputados Juan Requesens y Julio Borges, no sin ventilar la detención de un grupo de parlamentarios hacia finales de 1963.  El atentado real, palpable y elocuente de El Encanto, produjo la decisión presidencial de entonces, en el marco de una insurrección también real, palpable y elocuentemente armada (https://lbarragan.blogspot.com/2013/07/vicisitudes-parlamentarias-3.html), cuyo objetivo fue el de sabotear los comicios generales del citado año, sembrando el pánico (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/las-otras-elecciones-luis-barragan-un.html).

Que sepamos, los parlamentarios apresados por orden de Betancourt,  fueron conducidos al Cuartel San Carlos (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/inmunidad-parlamentaria-ficcion-y.html), y, por lo menos, accedieron a sus abogados defensores y a la comisión de parlamentarios que deseó constatar las condiciones en las cuales se encontraban. Por lo demás, desde años anteriores, hubo paciencia para adoptar medidas tan drásticas, soportando la coalición oficial de entonces cualesquiera debates y escarceos parlamentarios, añadida la tolerada pérdida del control de la Cámara de Diputado por el gobierno (https://lbarragan.blogspot.com/2013/05/normal-0-21-false-false-false-es-ve-x.html).





A  Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, no se les detuvo a golpes el 2 de octubre de 1963, como le ha ocurrido a Juan Requesens. El gobierno de entonces, asumió inmediatamente la responsabilidad y los llevó a un sitio conocido por todos, mientras que el régimen guardó silencio por días sobre el paradero de Requesens y, apenas, se supo de él cuando numerosos custodios hicieron un traslado, desde El Helicoide.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, no se les incomunicó ni torturó, forzando una declaración difundida por los medios. A Requesens, se le ha aislado y, torturado, se le ha visto en un video, cuya divulgación un vocero calificado del régimen atribuye a sus familiares, sin parpadear ante las evidentes y criminal humillación de un indefenso condicionado por fármacos.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, les siguieron sendos juicios, e hicieron una vida carcelaria que concluyó con las medidas orientadas a la pacificación del país. Requesens debe esperar a hoy lunes 13, para el acto procesal inicial, si no es objeto de las infinitas postergaciones que otros rehenes políticos han conocido.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, se les atendió médicamente, los medios de comunicación social informaban y luchaban por informar libremente, mientras sesionaba el Congreso para pronunciarse. A Requesens, le falta la debida asistencia médica, la verdadera constatación de las condiciones en las que se encuentra, la posibilidad de que la prensa ventile su caso libérrimamente y que la Asamblea Nacional decida su destino, y no un cuerpo extraño y sobrevenido.

Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, obviamente, jamás supieron de Requesens. Y éste, no necesariamente debe saber de aquellos, pero ya se enterará por completo, pues, le pasan la factura de una época en la que ni soñaba nacer.

La actual dictadura le pasa a Requesens, una factura a nombre de Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio. No se atreve a pasarla a nombre propio, aunque todos conocen a los prohombres del régimen que se creen inmunes ante la historia.