El éxodo venezolano es otra consecuencia de la internacional de la corrupción de Chávez, Lula y Kirchner

Hoy los países vecinos reciben la emigración masiva de venezolanos / Foto: Acnur

 

En Brasil la gobernadora del estado de Roraima, Suely Campos, exige al Gobierno Federal que cierre la frontera para frenar el incesante flujo de inmigrantes venezolanos. Mientras tanto, el Partido de los Trabajadores (PT), de los expresidentes Luiz Inácio (Lula) da Silva y Dilma Rousseff, guarda discreto silencio y mira hacia otro lado ante esa inédita situación en la frontera norte, no sea que en vísperas de la elección presidencial brasileña del próximo octubre algún adversario político o acucioso periodista recuerde que fueron los gobiernos del PT los beneficiados del boom que vivió Venezuela y corresponsables del actual desastre económico y social de Venezuela.

Por: Pedro Benítez | Alnavío

De hecho, una proporción nada desdeñable del increíble boom petrolero del que gozó el régimen chavista (1,3 millones de millones de dólares) fue a parar a las arcas del Partido de los Trabajadores para financiar las campañas presidenciales y el proyecto político de Lula y Rousseff por medio de la enorme red de corrupción montada en torno a los millonarios contratos de la constructora Odebrecht en Venezuela.

Obras como la línea 5 del Metro de Caracas, la ampliación del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, la Central Hidrológica Tocoma, el Complejo Agroindustrial José Ignacio Abreu de Lima o el Tercer Puente sobre el río Orinoco, son sólo algunos de los numerosos contratos que fueron adjudicados sin licitación a Odebrecht por parte del expresidente Hugo Chávez como parte de los acuerdos económicos y políticos con su homólogo y aliado.

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