El Éxodo Venezolano, por José Guerra

El Éxodo Venezolano, por José Guerra

En el segundo libro del Pentateuco, el éxodo hace referencia a la salida del pueblo israelita de Egipto para liberarse de la opresión del emperador que los esclavizaba. Una vez llegados a Egipto de la mano de Jacob, los judíos se multiplicaron y convivieron con los egipcios hasta que éstos decidieron someterlos. Liderados por Moisés salieron en masa hacia la tierra que Dios les había prometido, según el relato bíblico. Esta es la primera vez que se conoce la huida de un pueblo de un régimen tiránico. La historia moderna es otra cosa. La llegada de los bolcheviques al poder en octubre de 1917 supuso la primera oleada de emigración forzosa de rusos de su país en los llamados barcos de Lenin en los cuales muchos intelectuales fueron expulsados de Rusia, donde previamente el mismo Lenin había realizado un cambio del Código Penal para extender la aplicación de la pena de muerte a los disidentes. Ya con Stalin, las deportaciones, especialmente de judíos se hizo una norma y a miles de ciudadanos le fue retirada la nacionalidad y extrañados de su país.

Con el arribo del fascismo al poder en Italia y de los nazis en Alemania, la atrocidad no conoció límites. Millones de ciudadanos europeos fueron obligados a escapar de una muerte segura en manos de los carniceros de Hitler, quien se ensañó especialmente contra los judíos a quienes mató sin contemplaciones. Esos europeos se regaron por el mundo, especialmente por Estados Unidos llevando sus conocimientos y sus talentos. En 1958 con la llegada de Fidel Castro al gobierno de Cuba, se realizó una persecución masiva a todo aquel que pensara distinto y ello forzó la huida masiva de cientos de miles de cubanos hacia distintos destinos pero con énfasis al sur de la Florida en Estados Unidos donde contribuyeron hacer de Miami lo que esta ciudad es hoy. Uno de ellos fue Aurelio Baldor, el gran matemático. Los familiares de esos cubanos por concepto de remesas envían a Cuba más dólares que los que ese país exporta. Luego en los años setenta los dictadores militares de Argentina y Pinochet en Chile igualmente provocaron la salida de miles de personas que escapaban de la represión. En Colombia sucedió otro tanto por la virtual guerra civil. Es decir, el comunismo y el fascismo comparten un hecho común: la persecución política e ideológica y la razón estriba en que ambos son ideologías totalitarias.





Pero ninguno de los episodios de América Latina se compara con lo que sucede en Venezuela donde el socialismo del siglo XXI ha provocado la ruina de la nación que había tenido uno de los ingresos por habitante más elevados de la región. El éxodo de los venezolanos se explica por dos razones básicas, la primera, por el severo deterioro de las condiciones de vida y la consecuente caída vertical del ingreso familiar y en segundo lugar, por la violencia, tanto política como delincuencial. Durante la gestión de Nicolás Maduro ha atestiguado Venezuela una emigración de proporciones épica, calculada en aproximadamente cuatro millones de personas a quienes el régimen les cerró las oportunidades de vivir decentemente en un país libre y democrático. Los del éxodo representan un capital social fundamental para la reconstrucción de la nación una vez superada la pesadilla que hoy sufrimos.