Comerciantes playeros de Vargas se reinventan para vender productos a temporadistas

Foto La Verdad de Vargas

 

 

Con el viento en contra debido a la crisis generalizada que atraviesa el país, los comerciantes playeros hacen malabares para sobrevivir a los cortes de luz, la caída de las ventas, los altos precios que crecen cada semana, y la inseguridad, publica el diario La Verdad de Vargas.

Víctor Santana, del kiosco Ochún de Playa Candileja, explica todos los problemas que derivan tan solo de la falta de efectivo: “El punto de venta es la única manera de cobrar, pero es común que se caiga la línea. Cuando eso pasa, cobramos por transferencia, pero solo desde cuentas en el Mercantil y Banesco. También usamos PagoMóvil”.

Afirma desde su negocio de desayunos y almuerzos que, pese a que la afluencia de temporadistas se ha mantenido, las ventas han caído en el último año: “La gente se trae su comida preparada, sobre todo cuando son grupos grandes. Los precios tampoco ayudan; pero el costo de producción para nosotros crece cada semana, y tenemos que ir ajustando los precios para no perder dinero”. Hoy un pescado con tostones y ensalada cuesta de 140 soberanos en adelante, dependiendo del tamaño del pescado.

Todo a pedido

Afirma que en el pasado quedó la costumbre de preparar varias empanadas, o arroz, o adelantar algún componente de un plato: “Todo se prepara completamente después de recibir la orden, porque las ventas están demasiado bajas y no podemos arriesgarnos a perder comida”.

 

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