Ortega afirma que no retornará al diálogo para superar la crisis en Nicaragua

Ortega afirma que no retornará al diálogo para superar la crisis en Nicaragua

NI3018. MANAGUA (NICARAGUA), 05/09/2018.- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega (i), junto a la vicepresidenta, Rosario Murillo (d), participan de un acto después que miles de simpatizantes sandinistas realizaron una caminata por la paz, la vida y la justicia hoy, miércoles 5 de septiembre de 2018, en Managua (Nicaragua). Ortega pidió a Estados Unidos no meterse en la crisis social y política que vive el país desde el 18 de abril, después de que este miércoles el Consejo de Seguridad de la ONU abordara por primera vez la situación que enfrenta la nación centroamericana. EFE/Jorge Torres

 

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó hoy en una entrevista con el canal alemán Deutsche Welle que no retornará al diálogo nacional, mediado por la Iglesia católica, porque “no funcionó” y ahora su Gobierno está trabajando un unas conversaciones “desde la base”.

EFE





“Se hizo un intento y sencillamente no funcionó, primero, porque era televisado”, señaló el mandatario a ese canal en Managua.

Ortega anunció que ahora están trabajando un diálogo “desde la base”, es decir entre la misma población de las comunidades y de los barrios.

¿Pero no va a haber un diálogo con las partes sentadas en una mesa redonda, con alguien como mediador?, insistió la periodista del canal alemán, a lo que el mandatario respondió: “No. Estamos trabajando desde la base, que es lo más importante”.

La Iglesia católica de Nicaragua, testigo y mediador del diálogo, sigue a la espera de una respuesta positiva por parte del Gobierno para reanudar el diálogo con el que se espera encontrar una salida pacífica a la crisis que ha dejado centenares de muertos en el país desde abril pasado.

El diálogo se instaló a mediados de mayo pasado, pero se ha desarrollado de forma intermitente y permanece suspendido desde el 25 de junio, cuando celebró su última sesión.

El presidente Ortega ha calificado a los obispos de “golpistas” y cómplices de las fuerzas internas y de los grupos internacionales que, a su juicio, actúan en Nicaragua para derrocarlo.

El 7 de junio, la Conferencia Episcopal propuso a Ortega que adelantara a marzo de 2019 las elecciones fijadas para 2021 y que renunciara a presentarse a la reelección, pero el presidente lo rechazó y opinó que la propuesta mostraba que los obispos estaban “comprometidos con los golpistas”, según dijo el 19 de julio.

Ortega reconoció que pidió a las Naciones Unidas asesorar a los obispos como mediadores del diálogo, pero que el mismo no funcionó.

“Ensayamos ya el diálogo a nivel nacional, ahora estamos ensayando este diálogo a nivel territorial”, sostuvo Ortega, quien reafirmó que “hay altos jerarcas de la Iglesia católica que claramente tienen una posición golpista”.

A mediados de julio, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina Regional para América Central del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) alertaron de que miembros de la Iglesia católica estaban sufriendo ataques por su mediación en el diálogo y por proteger la integridad física de los manifestantes contra el Gobierno.

Nicaragua vive desde el 18 de abril una crisis social y política que ha generado varias protestas contra el Gobierno de Ortega y más de 400 muertos, según organismos de derechos humanos locales y extranjeros, mientras que el Ejecutivo cifra en 198 los fallecidos.

La oficina del Acnudh ha responsabilizado al Gobierno de “más de 300 muertos”, así como por ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros y violencia sexual, entre otras violaciones a los derechos humanos.

En una entrevista con Efe en Managua, el presidente Ortega negó que se haya sofocado las protestas con represión, dijo no sentirse responsable de las muertes en las calles durante los últimos meses y culpó a EE.UU. y al narcotráfico de financiar, apoyar y armar a grupos violentos.

Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.