Inseguridad en la región sur de Perijá aniquila la producción agropecuaria

Inseguridad en la región sur de Perijá aniquila la producción agropecuaria

(Foto Crónica Uno)

 

 

A la gravedad de la situación que generan los apagones y la falta de combustible y de efectivo, se suma la inseguridad que hace casi imposible salir ilesos en el diario trajinar en la región, publica Crónica Uno.





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Maracaibo. Diosvis Martínez, vicepresidente de la Unión de Ganaderos del Municipio Rosario de Perijá, fue secuestrado hace ocho años cuando iba a su finca, ubicada en la carretera La Culebra en La Villa: desde entonces su vida no volvió a ser la misma. Hoy cuenta con pesar que muchos de sus compañeros sienten escalofríos de pensar que pueden correr con la misma suerte.

La troncal 6, conocida como La Machiques-Colón, es una de las vías más peligrosas actualmente en el estado Zulia. La presencia de paramilitares, el mal estado de la vía, la falta de alumbrado público y los cierres arbitrarios de las vías forman parte de los múltiples peligros a los que ganaderos, familiares e incluso turistas están expuestos con solo pasar a menos de 100 kilómetros por hora.

Omar Márquez, ganadero de la región, comentó que, a diario, se roban seis carros en esta carretera.

Vivimos alarmados y pidiéndole a Dios que nos cuide, porque no es fácil estar pasando por aquí, no tenemos garantía de nada”.

El robo de animales es una de las prácticas más comunes actualmente en esta zona, Martínez contó que hace un mes, cuando se inauguró la feria ganadera de Machiques, sujetos desconocidos le robaron 37 animales de exhibición de su finca La Solita y hasta ahora no han aparecido. “Esta es una cosa increíble, cuando se pierden animales uno siempre sigue las huellas, pero casualmente ese día llovió y no pude hacer nada. Puse la denuncia, pero nadie hace nada”.

Para el ganadero, que forma parte de la tercera generación de una familia que se ha dedicado al cuidado y producción en las tierras de Villa del Rosario de Perijá, quedarse aun después de ser secuestrado es la muestra de amor más grande por sus raíces. “Me quedé porque esto es lo único que sé hacer”.

Los ganaderos culpan a integrantes de las comunidades yukpa de irrumpir armados en las haciendas para exigir animales, comida e incluso un pedazo de tierra para establecerse, y de quemar y desalojar propiedades enteras para quedarse con ellas, sin que intervenga la Guardia Nacional Bolivariana. Ante la acusación se pidió una respuesta de representantes del pueblo indígena, pero declinaron hacer comentarios.

Los ladrones ya están adiestrados, saben que el mejor momento para los robos es cuando los animales están formados y listos para producir.

“Cada cuatro años me roban las escoletas [los ejemplares jóvenes]. Lo que hago es dejarlas revueltas con las demás para que no me roben tanto”, dijo otro productor que prefirió no ser identificado.

Al menos 12 alcabalas móviles hay en la vía que conduce a Villa del Rosario; la primera está en el kilómetro 18, y de allí se suceden hasta llegar al pueblo; sin embargo, esto no es garantía de nada, pues a pocos metros de ellas “aparecen” alcabalas paralelas, donde piden una especie de peaje a quien transite por ahí, bajo la amenaza de romper los vehículos con tubos y resorteras.

Otro de los problemas son el alumbrado público y el estado de la vía. Levi Amaya, productor agropecuario, dice que él no baja de 150 kilómetros por hora cuando va a su finca. “Antes nos tardábamos menos, porque la vía estaba buena, ahora es un caos, pero por el riesgo igual uno anda rápido porque si no le puede pasar algo, esta carretera es muy insegura”.

El ELN mete miedo

El miedo abunda al mismo nivel del desespero dentro de las fincas de la subregión Perijá y la razón de ello es el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que hace más de 15 años hace vida en el eje fronterizo del estado Zulia, tanto en la parte sur como en la norte. Uno de los ganaderos, de 65 años, es tajante, aun cuando se negó a dar su nombre y apellido:

Yo tengo bichos de esos metidos dentro de mi hacienda, son 352 y los dejo estar ahí porque si no me matan, no solo a mí sino también a todos los míos. Les doy lo que me pidan, sacos de arroz, mortadela, agua, leche y hasta animales como cerdos o gallinas. Supuestamente ellos nos cuidan, pero son los verdugos de este país, están en todos lados, amedrentando”.

Se conoció de manera extraoficial que los Elenos, como es conocido este grupo, usan los vehículos de la Alcaldía de La Villa para trasladarse por el pueblo y sus alrededores y aunque nadie dice nada, todos saben quiénes son.