El calvario de los zulianos se prolonga: “La última vez que tuvimos agua fue hace 15 días”

Foto: Berioska Pérez

 

Nos tienen maltratados con el tema del agua. Llegó por última vez hace 15 días y por muy pocas horas. Llevamos tres meses en esta crisis. Es una incertidumbre que nos complica la vida. ¡Necesitamos que llegue el agua!”, exigió Manuel Gutiérrez, habitante de la urbanización Urdaneta, mientras transportaba un tanque hasta la estación de bombeo Santa María, donde busca el servicio de forma gratuita.

Por: A. Salas / S. Di Zazzo | Panorama

La ausencia total y las severas irregularidades en el suministro caotizan la rutina de los ciudadanos que ‘carretean’ pimpianas y botellones por doquier. “Tengo que caminar mucho porque tenemos que buscar agua en un callejón de por aquí donde, gracias a Dios, los vecinos nos ayudan”, se quejó Marianela Silva, desde Sabaneta. En esa zona, la distribución es fugaz, “no alcanza para llenar los tanques”.

Samuel Velázquez presta su bomba para que los demás se abastezcan. “A nosotros nos llega agua por gravedad, por estar en un lugar bajo, pero por aquí no hay ningún sistema de bombeo formal”, aseveró.

Algunos reclamaron que “Hidrolago no da respuesta alguna” e insistieron en que no cuentan con los recursos para costear los camiones cisternas.

Con un sueldo mínimo de 1.800 BsS, la mayoría no tiene cómo pagar los 2.000 o 3.000 bolívares soberanos que exigen los cisterneros por el “viaje” completo. El precio de una pipa ascendió a BsS 10, en efectivo. “Ellos no quieren saber nada de las transferencias”, reclamó Maryori Urdaneta, residente del sector Ayacucho, que cumplió dos meses en absoluta sequía.

El déficit se replica en la Circunvalación 2, Los Olivos, Amparo, San Jacinto, La Trinidad, Santa Lucía, Cerros de Marín, Valle Frío, La Paragüita, la urbanización Irama y pare de contar. A través de las redes sociales, alertaron que, desde diciembre, el barrio Santo Domingo carece de agua.

Pero no solo Maracaibo sufre. Comunidades de San Francisco reportaron casi un mes sin el servicio.
En la urbanización Concordia, de Cabimas, también se quejaron por este motivo. Mientras que en Santa Rita se vieron obligados a cavar pozos residenciales; la escasez persiste desde hace casi un año.

“Nunca hemos contado con esa dicha y sabemos de lossadeños que llevan seis meses en este martirio, cuando antes sí les llegaba”, refirió Yésica Rosales, residente de Campo e’ Laca, del municipio Jesús Enrique Lossada.

Algunos ven la “salvación” en lugares públicos que sí gozan de agua. Por ejemplo, en el Parque Urdaneta, de Maracaibo, los vecinos se surten del tanque principal o de una tubería. Lo mismo sucede en la antigua Plaza de los Cachos, en Padilla.

“Vienen de todos lados. La gente está desesperada porque la cola que se forma es enorme”, comentó Mayerlin Rodríguez, desde la avenida El Milagro, en un “llenadero” improvisado ubicado frente al Puerto.

La carencia contrasta con la cantidad de agua que se desperdicia en algunos lugares. Desde el año pasado, en el sector Santa Clara se aprecia un bote de aguas blancas que también es utilizado por quienes no cuentan con el suministro por tuberías.

Elizabeth Trujillo señaló la severidad del problema en la zona. “Las partes bajas tienen tres meses sin agua, pero las altas suman como ocho meses padeciendo”.

En la cañada El Rosario, en el sector San Trino, de la parroquia Cristo de Aranza, otro bote fluye en medio de la calle. “La comunidad abrió la carretera en busca del tubo madre y entonces empezó el desastre”, apuntaron.

Llevaron una carta a Hidrolago buscando solución al problema pero dicen que no vieron interés.

En reiteradas oportunidades, este diario se intentó comunicar con el presidente de la hidrológica zuliana, Róger Hernández, pero no fue posible.
Hace unos meses, desde esta empresa estatal señalaron que por los apagones que sufría el estado Zulia varias bombas se habían dañado en las plantas.