Javier Chirinos: Más Almagro, menos Zapatero

Recientemente, la dinámica política nacional nos ha llevado a tomar decisiones basadas en la dicotomía, lo cual no las hace más sencillas, pero sí determina el carácter y el sentido de seguir en esta lucha. Un ejemplo claro de ello han sido dos figuras a las que pareciera importarle mucho la dinámica venezolana. No hablaré de sus intereses, pero sí de los resultados de sus acciones: Zapatero y Almagro.
Zapatero ha venido en reiteradas oportunidades a inmiscuirse en asuntos de los venezolanos, sin tener algún tipo de potestad, sin tener alguna responsabilidad con alguna institución que rija los destinos de las repúblicas del mundo, o tan siquiera de Hispanoamérica, o cuando menos de su país. Cada vez que ha venido, ha sido para “esperanzar” a todo aquel que quiere salir de esto, sin hacer el mayor esfuerzo, sin dedicarse a cambiar de raíz el problema que vivimos los venezolanos. Sus soluciones han sido dialogo/convivencia y sumisión ante un régimen que mata de hambre al pueblo y, por supuesto, opresión y persecución, en caso de que decidas hacer oposición real al régimen.

Por otro lado, encontramos a Almagro, quien representa una institución a la cual estamos sometidos por derecho, en la cual suscribimos tratados internacionales y a la cual hasta el mismo régimen ha acudido cuando sus intereses geopolíticos se han visto amenazados (recordemos el caso de Honduras y Zelaya). Almagro nos ha acompañado en los momentos más difíciles de nuestro país, pero más aún, ha entendido que su responsabilidad como Secretario General de la Organización de Estados Americanos no solo se remite a grandes cocteles y encuentros diplomáticos, sino a comprender que la verdadera determinación de las naciones nace de la libertad de sus ciudadanos, y que en Venezuela, eso no existe desde la amarga llegada del régimen que hoy día nos gobierna. Es decir, la libertad como un valor supremo y no como un eslogan de campaña.

Hoy, para cada estrategia que realicemos en la búsqueda de la salida de Maduro y su régimen, nos encontraremos con esta dicotomía: Zapatero- Almagro, y no solamente debemos entender que hay que elegir bien esa ruta de acción, sino que tenemos la responsabilidad de evitar que una de esas rutas nos coduzca a la desesperanza y fortalecer la que nos garantiza el futuro.

Han pasado 20 largos años para nosotros, los venezolanos, y hoy el problema que veníamos padeciendo silentemente ante el mundo es un problema global que ha llevado a que la ONU se pronuncie y discuta como tema central la situación de nuestro país.

Hoy, la decisión es simple: escojamos todo lo que se parezca y nos muestre con claridad la ruta hacia la libertad, escojamos aquello que represente lo que sentimos cada mañana cuando no encontramos con qué desayunar o darle de comer a nuestra gente querida, escojamos si queremos más diálogos, oxígeno y tiempo para un régimen que nos quiere ver pobres, débiles y sin fuerza o si queremos la salida a esta crisis, desarrollo, crecimiento, fuerza y prosperidad para la nación.

La ruta más fácil es la que mas nos despista del objetivo, y al final de ella, nos encontraremos a unos sentados con Zapatero, Maduro y todos sus amigos en una mesa, comiendo bien y nosotros muriendo de hambre, desesperanzados, sin libertad.

Seguramente, la ruta más difícil nos parece incómoda y poco adaptada a lo que nos acostumbraron a hacer; es una ruta de sacrificio, esfuerzo y lucha, pero esa ruta nos conduce a la libertad, nos lleva al futuro, nos conduce al día después de esta tragedia. En este caso, nos encontraremos sentados en una mesa, pero unidos con nuestros seres queridos, disfrutando el hecho de vivir libres.

Sigamos con fuerza en la ruta de la libertad. Por eso, vamos rumbo al quiebre y ratificamos: Más Almagro y menos Zapatero.

@javier_chirinos