Fracasa referéndum en Macedonia por falta de participación

Macedonia Septiembre 30, 2018 REUTERS/Marko Djurica

 
El referéndum sobre el cambio de nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM) ha fracasado por la escasa participación, y media hora antes del cierre de los colegios, tan solo habían acudido a las urnas en torno al 34 % de los censados, casi veinte puntos por debajo del quórum requerido.

Según el artículo 30 de la Constitución macedonia, el resultado de una consulta solo es válido si es respaldado por el 50 % mas uno de los censados, lo que se traduce en unos 903.000 votos.

Los colegios cerraron puntualmente a las 19.00 hora local (17.00 GMT) tras una jornada electoral que duró doce horas y que, según indicó el presidente de la Comisión Electoral Estatal, Oliver Derkoski, transcurrió en un ambiente tranquilo sin mayores incidentes.

A pesar de que la consulta solo tiene carácter consultivo, el hecho de no haber alcanzado la participación mínima para ser considerada válida hace difícil que el Gobierno pueda lograr el respaldo del Parlamento a la reforma constitucional necesaria para cambiar el nombre del país.

El líder del principal partido opositor, la alianza conservadora VMRO-DPMNE, Hristijan Mickoski, se abstuvo de votar por considerar que la pregunta del referéndum fue “manipuladora”.

La pregunta no aludía directamente al nombre final que adoptará esta antigua república yugoslava en caso de superar el proceso de ratificación, es decir, República de Macedonia del Norte, sino pedía a los ciudadanos que dijeran si apoyan o no “la integración en la Unión Europea (UE) y la OTAN al aceptar el acuerdo entre la República de Macedonia y la República de Grecia”.

El acuerdo firmado entre los Gobiernos de Skopje y Atenas en junio pasado pretende poner fin a una disputa que se ha prolongado más de un cuarto de siglo y ha llevado a Grecia a boicotear la adhesión del país vecino a la Unión Europea y la OTAN.

De su ratificación exitosa depende, por tanto, la tan deseada integración en ambos clubes.

En ambos países el compromiso firmado ha levantado ampollas entre los sectores más nacionalistas.

En ARYM el rechazo es a aceptar una versión edulcorada del nombre que figura en la Constitución del país, República de Macedonia, a través de un calificativo geográfico.

En Grecia los nacionalistas no quieren aceptar que el país vecino utilice el término de ‘Macedonia’, que ven exclusivo de la región homónima en el norte del país.

Los primeros resultados fiables se esperan en torno a las 21.00 o 22 hora local (19.00 o 20.00 GMT). EFE

 

 

Macedonia Septiembre 30, 2018. REUTERS/Marko Djurica
Macedonia Septiembre 30, 2018. REUTERS/Marko Djurica

 

El referéndum del domingo en Macedonia para cambiar el nombre del país al de República de Macedonia del Norte es una etapa importante pero no decisiva para acabar con el litigio que envenena las relaciones con Atenas desde 1991.

– El nombre de la discordia –
En 1991, Macedonia proclamó su independencia de Yugoslavia. Atenas le negó entonces el derecho a utilizar el nombre de Macedonia al considerar que este sólo puede designar su provincia septentrional. Grecia cree el país vecino trata de usurpar su patrimonio, especialmente el de Alejandro Magno, y mantiene ambiciones territoriales ocultas.

– En la ONU con un nombre provisional –
En 1993, Macedonia entró en la ONU con el nombre provisional de Antigua República Yugoslava de Macedonia.

Muchos países, incluidos Rusia y Estados Unidos, han reconocido desde entonces al país balcánico con su nombre constitucional de República de Macedonia.

– Bloqueo comercial –
En 1994, Grecia impuso un embargo económico a Macedonia, prohibiéndole a ese pequeño país aislado utilizar el puerto griego de Tesalónica, su principal vía de intercambios comerciales.

Las autoridades griegas exigieron que Macedonia modificara su Constitución y renunciara a su bandera con el sol de Vergina, el emblema de la antigua dinastía macedonia, que Atenas considera como un “símbolo griego”.

– Principio de deshielo –
En 1995, los dos países firmaron en Nueva York un acuerdo para normalizar sus relaciones políticas y comerciales, dejando a un lado la cuestión del nombre.

Un mes después, abrieron oficinas de enlace en sus capitales respectivas, y la nueva bandera de Macedonia, donde el sol de Vergina se sustituyó por otro símbolo parecido, se izó por primera vez en Naciones Unidas.

– El apoyo de Grecia a su vecino –
En 2001, Grecia, el único país de la región que es miembro de la OTAN, la UE y la zona euro, apoya a su vecino durante un conflicto armado entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes albaneses. Macedonia alberga una importante minoría albanesa que representa entre el 20 y el 25% de la población.

– UE, el veto griego –
En 2005, Macedonia obtuvo el estatuto de candidato a la UE. Pero Grecia bloquea la fecha de apertura de las negociaciones de adhesión, que debe aprobarse por unanimidad.

– Macedonia no puede entrar en la OTAN –
En 2008, Macedonia presentó su candidatura a la OTAN con su nombre provisional, pero Grecia vetó su incorporación a la alianza.

Las relaciones entre ambos países se deterioraron con la instalación en 2011 de una enorme estatua de Alejandro Magno en Skopie, una “provocación”, según Atenas.

– Tensiones en torno a los migrantes –
En 2016, tras el cierre de la llamada ruta de los Balcanes, Atenas acusó a Skopie de hacer un uso excesivo de la fuerza durante incidentes con cientos de migrantes que intentaban pasar la frontera con Macedonia.

– En busca de una “solución” –
Desde su llegada al poder en junio de 2017 tras años de gobierno nacionalista, el nuevo primer ministro socialdemócrata, Zoran Zaev, prometió estrechar la “buena amistad” con Grecia para encontrar una “solución” y volver a lanzar el proceso de adhesión a la UE y a la OTAN.

– República de Macedonia del Norte –
Las negociaciones se retomaron en enero de 2018 bajo la supervisión de la ONU, provocando una fuerte resistencia de la oposición derechista y de los nacionalistas en Grecia y en Macedonia.

Tras varios encuentros bilaterales, Atenas y Skopie firmaron el 17 de junio un acuerdo histórico para cambiar el nombre de la ex-República yugoslava al de Macedonia del Norte.

El acuerdo, ratificado en julio por el Parlamento macedonio, será objeto de un referéndum consultivo el 30 de septiembre. Tras la consulta, los diputados deberán validar el resultado con una mayoría de dos tercios. También deberá ser aprobado por el Parlamento griego.

La OTAN ya invitó a Skopie a abrir negociaciones de adhesión, aunque ya avisó de que el cambio de nombre era una condición imprescindible para seguir adelante.