La pintura de labios hecha con estrellas fugaces

La pintura de labios hecha con estrellas fugaces

Así es el pintalabios de color rojo hecho con meteoritos – ABC

 

 

Cada agosto, cientos de personas, buscan los lugares más recónditos alejados de las ciudades para mirar al cielo. Las perseidas iluminan durante un instante sus cabezas, una milésima de segundos que les hacen recordar la infinidad del universo. El científico Carl Sagan dijo en una ocasión: «Somos polvo de estrella» (1934-1996), y estas palabras precisamente son las que quieren dos jóvenes españoles que no olvidemos, publica abc.es.





«Nuestro objetivo es divulgar ciencia, para que cuando una persona coja su pintalabios y se quiera poner guapa o guapo recuerde en todo momento de dónde viene», sostiene Joel Núñez, astrónomo, geólogo y uno de los fundadores de ExoEstrato, la Sociedad Andaluza de Astrogeología, la primera organización de España centrada en la divulgación de la Astrogeología. Él junto a su compañero Emilio David han unido dos elementos, que en principio pueden parecer totalmente opuestos, para hablar del universo: la cosmética y el cosmos. StarBreath, así es como han bautizado esta curiosa fusión.

La primera línea de cosmética que han creado es de pintalabios porque son un «símbolo de la belleza», sostiene Núñez. Con una carcasa futurista a la vez que con líneas clásicas, alberga un trozo de meteorito tipo siderito (metálico) en el tapón y en su interior, un 2% de polvo de condrita. Gracias a este porcentaje se consigue que la barra de labios tenga propiedades exfoliantes, rejuvenecedoras y nutritivas para la piel, asegura David. «El meteorito, al formarse en el espacio, en unas condiciones singulares, tiene unos minerales diferentes a los formados en la tierra», apuntilla. Pero esto solo es el principio, en un futuro quieren desarrollar desde sombras de ojos hasta after shaves. No obstante aclaran que «Starbreath no es una empresa de pintalabios aunque éste sea su producto insignia».


El mercado de los meteoritos

Las condritas las consiguen a través de un colaborador externo que les proporciona las piezas para la obtención del polvo. «Mucha gente no lo sabe pero sí, se pueden comprar meteoritos», explica entre risas David. De hecho, es fácil encontrar en Internet varias páginas en las que venden estos productos, que se formaron hace 4550 millones de años. Sus precios oscilan desde los 15 euros hasta los 700 euros. El único inconveniente de estos intercambios radica en las leyes de cada país. Mientras en Europa se permite, en Argentina es imposible sacarlos de allí, comenta David.

Lo cierto es que la compra de meteoritos se ha convertido en los últimos años en una nueva afición que hace furor en especial entre los nuevos ricos, chinos que pagan fortunas por ellos. Se pueden adquirir joyas, relojes e incluso cuchillos creados con este material, pero nadie aún lo había aplicado a la belleza como han hecho estos dos emprendedores.


La historia de cada estrella, en un frasco

El proceso que utilizan para crear esta novedosa aplicación es sencilla: hacen un corte a la roca para luego triturarla y posteriormente separan los minerales de los metales para evitar posibles alergias. Además, todos los materiales implicados son veganos y naturales, aseguran. «Cada producto es único porque no hay dos meteoritos iguales», sostiene David.

A pesar de su juventud, son meticulosos con cada paso que dan y han estudiado exhaustivamente cómo crear este pequeño «universo» en la cosmética. Por eso, los colores de los primeros pintalabios serán de tonalidades rojizas, al igual que la luz que emiten ciertas estrellas como Antares, la estrella más brillante de la constelación de Escorpio. «La siguiente será de azules», adelanta Núñez. La historia de cada estrella estará traducida en varios idiomas, en Braille y hasta en sumerio, en honor a esta civilización de pioneros tanto en astronomía como en cosmética. Nada es casual en este proyecto que se inició en enero en un taller de emprendimiento en la Universidad de Granada y que verá la luz en los próximos meses.

«Mezclar la cosmética con astronomía no fue al azar, mi madre es estilista y modista, así que el mundo de la belleza femenina desde pequeño me llamó mucho la atención», confiesa Núñez. Un sueño que se ha hecho realidad al poder materializar sus dos pasiones en este pequeño frasco. La asociación de estos jóvenes fue la clave para dar el paso hacia delante, y aunque ahora David se haya ido de voluntariado a Polonia para enseñar a lo más pequeños habilidades personales, siguen trabajando día a día para que Starbreath vea la luz lo antes posible. Y es que estos españoles que no pueden ocultar su entusiasmo por divulgar ciencia, porque ese es precisamente su objetivo: transmitir su amor por el universo.