Manuel Carrillo: El despertar de la cordura

La terrible enfermedad facho populista que creó Benito Amillare Andrea Mussolini, infectó a la Argentina Gracias al el Gral Perón en 1943 su portador e hizo metástasis lenta por décadas en America Latina. Logró avanzar hasta el corazón del continente y el popolo iberoparlante tardó mucho en descubrir que en esa dirección no solo estaba el destino colectivo sino también el abismo personal, pero claro, siempre insistiendo en la irracionalidad de la dádiva publica sin trabajar.

Es un tema de la memoria genética desde los homo sapiens, mas la otra, la colectiva, tener referentes de malos caminos para no repetirlos.Y ahora entramos los venezolanos en desespero y pánico por quitarle la llave del manicomio a los locos que tan mansamente se las dimos.
El inmenso financiamiento que desde nuestra petro-chequera se dio ilegalmente y por caminos corruptos a los partidos del Foro de Sao Pablo, inyectó una fuerza vital y a la vez letal a la izquierda latinoamericana para someter a los países de la región.

Sobre la enfermedad inicial expuesta, pocos saben el daño real que hizo Mussolini al viejo y al nuevo mundo, quizás esa fue la razón de su final. Obligado mencionar el nombre de Benito Juarez presidente mexicano. Impresiona que el padre de Mussolini un herrero de profesión conociese la brillante carrera del mexicano desde ultramar, en esa época y en un pueblo llamado Dovia para así bautizar a su hijo. De joven, agitador socialista y preso dos veces por huir de la recluta militar. Un cobarde envalentonado con poder, lo sé siempre. Junto a sus camisas negras forma el partido fascista luego de “la marcha sobre Roma”, y toma el poder. Lo demás es historia. En sus delirios prometía a Italia ser de nuevo un imperio dos mil años después, solo para quedarse con unos países paupérrimos como Libia y Etiopía a un costo insoportable para el país.Dejó a la bota en la carraplana económica y moral. En el camino Hitler lo agarra cansado porque necesita un aliado “importante”. Mussolini ya tenia diez años mandando, se impregna de su locuacidad, de sus arrebatos de furia, su estilo, los uniformes de diseño del ejercito, pero también notó un par de errores que luego representaron su caída: la baja calidad de su armamento y su liderazgo basado en el regalo y no en el trabajo. El populismo militarista había nacido para mal de todos.

En cuanto a nosotros, nada fácil salirse de esta camisa de fuerza, nos dejaron con un candado sin cerradura dentro de un polvorín, y solo la política real nos sacará de esta fosa abismal. Se vislumbra una época de transito al camino correcto, si hacemos lo correcto. Dijo Kung Fu Tse que “una pequeña impaciencia puede arruinar un gran proyecto”. Eso lo vivimos.

La Argentina logró milagrosamente salir del kchnerismo pero heredó su trágico pensamiento peronista que no deja avanzar en el camino del desarrollo a Macri.

Brasil logró con sus sólidas instituciones darle un parao al cabecilla de la banda populista y lo que es peor es posible que los millones de personas que “salieron” temporalmente de las favelas con el espejismo populista, regresen a ellas mas pobres y hagan un infierno carioca contra Bolssonaro.

Ecuador y Perú soltaron las amarras del puerto neo comunista y lidian con lo mismo, parte de sus pueblos son zombies acostumbrados al regalo.Nicaragüenses y bolivianos están hartos del candado y mayoritariamente aborrecen a sus lideres populistas. Veremos.
Cierro agradeciendo a la generación de italianos que huyendo de la herencia del Duce vinieron a hacer el país con trabajo y a sus descendientes que aun en la adversidad que bien conocen, nos acompañan en la nuestra, consecuencia de la misma enfermedad.

@mcarrillodeleon