Luis Velázquez Alvaray: El Padre Ugalde y la defensa de la Constitución

Luis Velázquez Alvaray: El Padre Ugalde y la defensa de la Constitución

Ante la intención dictatorial de sustituir abruptamente la Constitución de 1999, -sin atender en lo más mínimo lo que misma Carta Magna expresa-, ha surgido la siempre valiente voz del Padre Luis Ugalde, para proponer la unificación de todos los sectores políticos, sociales y económicos , e impedir las pretensiones autocráticas de la pandilla gobernante, que no conforme con violarla como les da la gana, ahora quieren exterminarla, para imponer un adefesio que les dictan desde Cuba, los que verdaderamente gobiernan Venezuela.

Sería importante, que todos los sectores escucharan el llamado desesperado del prestigioso Sacerdote y salieran al paso a estos deletéreos, a los cuáles hay que frenar y hay que hacerlo ya.

Un gran comité nacional se debe formar, en ocasión de conmemorarse el próximo 15 de diciembre un nuevo aniversario del texto Constitucional. Sería importante coordinar esa tarea y nadie mejor para hacerlo que el valeroso ex Rector de la UCAB, junto al resto de la sociedad civil. Un comité que convoque sin banderías partidistas la gran movilización popular, tanto nacional como internacional, para detener el último arponazo del comunismo medieval que nos destruye.





Como en su tiempo Fujimori, la intención de perpetuarse arrastra con lo que sea. Ya es una seguidilla de golpes de Estado lo que se suscita en el país. El topetazo desconoció al Parlamento electo por el pueblo Venezolano, creó una constituyente sin atender a los lineamientos pactados socialmente, y se apropió de las facultades y competencias que la norma atribuye a cada una de las ramas del poder público. Arrebatamiento brusco, quebrando la continuidad Republicana, con medios ilegítimos, sobrepasando con el uso de la fuerza las reglas del derecho.

El Padre Ugalde llama al deber de restauración democrática y bien lo ha recalcado Ledezma, desde el exilio: la bandera que debemos izar es la de artículo 333 de la Carta Magna que se pretende defenestrar. “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejaré de observarse por acto de fuerza o por que fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella”. Como lo reconoce la doctrina y la jurisprudencia, se plantea un mecanismo legítimo de desobediencia civil, que es resistir al régimen usurpador. Esta disposición se vincula con el artículo 138 que declara la ineficacia de toda autoridad usurpada y la nulidad de todos sus actos.

La desobediencia civil, jurando fidelidad a los principios Constitucionales, es un antídoto a las injusticias, que la minoría usurpadora pretende legitimar.

No queda otro camino: o se plantea la lucha unitaria en todos los ámbitos, o pasamos definitivamente y para siempre, a ser una colonia de los Castro y del grupo de fariseos que les secundan.