Mafias estarían captando niños solos en fronteras con Colombia y Brasil para negocios

Migrantes en el puente internacional Simón Bolívar, que conecta a la ciudad colombiana de Cúcuta con la venezolana San Antonio del Táchira. // FOTO REUTERS/Carlos Eduardo Ramírez

 

A comienzos de este año distintas organizaciones civiles fueron llamadas por autoridades brasileñas, debido al asentamiento de menores de edad en las calles y fuera de los campamentos de refugiados que habilitó el gobierno de Brasil, en localidades consideradas de muy bajos recursos económicos y con pocas posibilidades para prosperar, como es el caso de Boa Vista y Pacaraima.

Por ROSIBEL CRISTINA GONZÁLEZ / El Nacional

Son niños con edades comprendidas entre los 9 y 12 años que han migrado a otros países sin la compañía de un adulto y sin un pariente cercano que los represente ante las autoridades de migración. Colombia y Brasil son los destinos a los que llegan, por la facilidad de acceso terrestre a través de las fronteras en el suroeste del país con San Antonio del Táchira para llegar a Cúcuta y, en el sureste, con Santa Elena de Uairén para cruzar a Boa Vista, capital del estado de Roraima, fronterizo con el pueblo de Pacaraima.

Así lo dio a conocer Leonardo Rodríguez Angola, director de la ONG Red de Casas Don Bosco, quien a mediados de mayo y principios de junio de este año viajó a esas localidades para constatar el alerta que emitían autoridades brasileñas: “Niños a la intemperie, sin documentación, sin padres ni hermanos, susceptibles de ser captados por mafias de tratas de personas, maltrato, esclavitud moderna y hasta redes de actividad sexual”.

Rodríguez Angola, abogado y técnico experto en materia de niños y adolescentes, indicó que durante mayo y junio 750 venezolanos transitaban diariamente la frontera con Brasil; de esa cifra, “al menos había de 5 a 10 niños solos”. El jurista refirió, además, que se han registrado casos en los que los padres abandonaron a sus hijos “y en los que el gobierno de Brasil –en Boa Vista– se apegó a los tratados internacionales en materia de protección y garantía de sus derechos, hasta ubicarlos en casas abrigo y definir su situación, porque Brasil opta por la adopción de niños abandonados en calidad de refugiados”, explicó.

 

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