Fernando Albán, por Cástor González

Cástor González @castorgonzalez

Aunque brevemente, tuve la suerte de conocerlo y de compartir una muy grata tertulia donde hablamos de lo humano, lo divino y por supuesto, de los temas que eran su día a día y su pasión… Venezuela, democracia, libertad, comunidad, fe, solidaridad y por supuesto su familia eran sus temas. Por ello, estoy seguro que de haberlo conocido antes o si el tiempo lo hubiese permitido, era inevitable terminar siendo grandes amigos. Su nombre era Fernando Albán y hasta el día de su muerte fue un incansable luchador por recuperar la democracia, la libertad y un claro ejemplo del ciudadano decente, solidario y comprometido con su entorno.

Fernando fue víctima de una detención injusta el pasado Viernes en Maiquetía cuando regresaba de visitar a su esposa e hijos, que con mucho sacrificio y esfuerzo viven fuera superándose y formándose ejemplarmente. De golpe y porrazo, lo sumaron a la estadística de presos políticos que sufren la desgracia de estar privados de su sagrada libertad por trabajar por un mejor país. En su caso, el desgobierno afirmó que su detención obedecía al caso de la última versión de magnicidio frustrado el pasado 4 de agosto; y así, repentinamente, transcurridas escazas 72 horas de su írrita retención e incomunicación, y mientras sus familiares, amigos, compañeros de lucha y abogados lo esperaban en el “Palacio de Justicia” donde sería trasladado para su audiencia preliminar, el país entero junto a ellos se enteró de la terrible noticia. Poco después de las 3:00 p.m., el cuestionado “Fiscal General” anunciaba algo sencillamente inverosímil, al afirmar que Fernando había fallecido luego de saltar voluntariamente desde un décimo piso en la sede la policía política (SEBIN) ubicada en Plaza Venezuela.

La historia de Fernando se suma a la de los cientos de venezolanos fallecidos desde el mismo momento que aquél 4 de Febrero hace ya 26 años, se asomó a la vida pública ese proyecto que ha resultado ser el episodio más oscuro de toda nuestra historia. La injusta muerte de Fernando se añade a los muertos del 4F, los del 27N, los de Abril, los de Plaza Altamira, los del 2004, del 2014, del 2016, más recientemente a la de los cientos de estudiantes y valiosos escuderos del 2017, y a la de todos aquellos que han pasado al otro plano en nombre de la libertad. Ninguno de ellos es un número o una estadística y al contrario, cada uno es una historia, un dolor, un llanto, una lección y por sobre todo, inspiración y fuerza interna para aquellos que nos mantenemos acá en esta tierra sumando nuestro grano de arena para alcanzar el objetivo que ellos mismos se plantearon, que no es otro que el de reencausar a Venezuela en la ruta correcta de la modernidad, la prosperidad y de las libertades democráticas.

Al enterarme ayer de la partida de Fernando, habiendo estado atento a los hechos desde el mismo Viernes que se produjo su detención, resonaron nuevamente en mi mente y en mi recuerdo aquellas palabras que esa alma pura llamada Neomar Lander pronunció en junio de 2017, afirmando que “La Lucha de Pocos Vale por el Futuro de Muchos”. Y es que hoy más que nunca debemos hacer nuestra la convicción de que todos debemos luchar y comprometernos por el futuro de todos, ahora mismo y en el presente para alcanzar el desenlace deseado que nos conduzca a superar el accidente histórico del desgobierno. Si algún tributo podríamos brindar hoy a Fernando, a los cientos de mártires y a los presos políticos  que han sido víctimas del autoritarismo desmedido del desgobierno, es el de trabajar de forma sincera y sin descanso en una nueva fórmula que conduzca a la unión plena de quienes adversamos a esta plaga apocalíptica, pues solo así será posible superarles.

Descansa en Paz Fernando que habrá justicia y nacerá una nueva Venezuela en la que honraremos tu memoria y tu sacrificio.

Cástor González

Abogado

Presidente del Centro Popular de Formación Ciudadana -CPFC-