El Gobierno asesina a Fernando Albán, mientras la dirigencia opositora se suicida, por @CarmonaBorjas

Una vez más la narco-tiranía ofende la consciencia de los venezolanos. El abominable crimen del concejal Fernando Albán el pasado domingo 7 de octubre es el reflejo de la naturaleza criminal y canalla de Nicolás Maduro y el grupo que le acompaña en el secuestro de nuestro país, su gente y sus instituciones.

El país se nos acaba, se nos va de las manos, en medio de una inmensa tristeza; mientras tanto la oposición, sus dirigentes y líderes están divididos, separados, dando espacio a posturas personales absolutamente injustificadas, lo que complace al régimen que administra con enorme habilidad nuestra destrucción.

Es un nuevo y quizás el último momento de reflexionar, de frenar la descalificación, de aunar esfuerzos, de tomar decisiones comunes como lo hicieron nuestros grandes hombres del Siglo XX cuando debieron enfrentar las dictaduras en el país. La dirigencia política juega un papel determinante, es cierto, pero la sociedad civil, los millones de venezolanos que estamos simplemente desorientados, tenemos una responsabilidad igualmente primordial. Todos tenemos el derecho y la obligación de participar en la toma de decisiones, en la unidad necesaria para salir de la narco-tiranía. El esfuerzo debe ser conjunto y solidario, sin mezquindad.

Es el momento de que todos aquellos que hablan en nombre de partidos y de grupos se reúnan y convengan en ir adelante unidos. Con interés vemos el esfuerzo del Gobernador de Puerto Rico quien habría convocado una reunión en esa dirección. Es un primer paso, muy importante por lo demás. Debe darse otro en el que un nuevo Punto Fijo se concluya para unir los esfuerzos y lograr el objetivo común que no es otro que la salida de la dictadura, que es su fin inmediato. Después habrá tiempo de discutir tendencias, candidaturas, ofertas. Esa es la democracia.

La sociedad civil está allí en espera de esa auténtica unidad que los mantenga a todos en la misma dirección. Un anuncio, una simple fotografía abrirá de nuevo el espacio a la esperanza que parece haberse perdido, ante el éxito de la violencia de Estado que ejerce el grupo delictivo.

Estamos todos tristes, muy tristes por el vil asesinato del concejal Fernando Albán. Hoy fue él, mañana será otro y no pasa nada. Palabras, retórica, pero allí siguen, divirtiéndose al humillarnos y dividirnos. Pero no perdamos la esperanza. La sociedad civil es el auténtico motor del cambio y los dirigentes políticos tendrán que atender nuestros requerimientos y sentarse en la misma mesa para abrazar el deseo de democracia y libertad de todos los venezolanos.

Robert Carmona-Borjas