La salud mental de los migrantes: Entre la depresión y el abandono

Los migrantes venezolanos descansan en la carretera de Cúcuta a Pamplona, en el departamento de Norte de Santander, Colombia, el 15 de septiembre de 2018. / AFP PHOTO / SCHNEYDER MENDOZA

 

“La salud mental de los migrantes está, se podría decir, de capa caída”, afirma el gerente del hospital mental Rudesindo Soto, Eduardo Chaín, quien señala que los principales patologías por las que acuden los pacientes son: depresión, trastorno bipolar, psicosis y farmacodependencia. Así lo reseña laopinion.com.co

La entidad no escapa al incremento de los migrantes, que “viene aumentando exponencialmente”.

“En 2017 atendimos 22 pacientes y este año llegamos a 66”, dijo Chaín, y agregó que la condición mental general de los venezolanos “es entendible”, al tratarse de “pacientes que migran sin ninguna esperanza, que vienen a buscar trabajo y no lo consiguen, y son víctimas de acoso”.

Recordó que esta población está siendo atendida con recursos propios y exclusivamente para la atención integral de urgencias.

“Casi todos terminan en hospitalización indeterminado tiempo”, explicó.

Sin embargo, a su salida, al igual que los demás pacientes que acceden a otros servicios de salud, no pueden mantener sus tratamientos.

“Acceder a un programa de rehabilitación para un paciente migrante es mucho más complejo, porque el hospital presta una atención adecuada y se garantiza que el paciente sale estable, pero la gran dificultad es que sale y no tiene recurso ni para el transporte, en su inmensa mayoría no tiene una red familiar de apoyo ni medicamentos para seguir el tratamiento”, expresó.

Lo anterior termina en la ocurrencia cada vez más frecuente de reingresos hospitalarios, razón por la que el gerente conminó al Gobierno Nacional a “hacer un gran acuerdo para que esos pacientes además de la atención de urgencia se les puedan dar medicamentos”, pues las urgencias solo incluyen lo intrahospitalario.

Pese a ello, resaltó que la atención aún no ha generado déficit, pues “el hospital mental goza de muy buena salud”, con la ejecución de un plan de gestión integral de riesgo firmado con la Superintendencia Nacional de Salud, y el acompañamiento de la Gobernación.