La Sociedad Civil finalmente se impone ante el régimen y la dirigencia opositora, por @CarmonaBorjas

Leí hoy con tristeza y rabia la entrevista que le hicieran a Lorent Saleh, un joven luchador que se jugó todo, su libertad, su vida y la de los suyos, por la democracia en el país. Las torturas, los distintos métodos que practica la dictadura, son monstruosas, inconcebibles en el Siglo XXI, pero auténticas, muestra de la barbarie y de la corrupción y la maldad de algunos que en nombre de revoluciones se imponen para destruir.

La dictadura en Venezuela, sin embargo, está en su etapa final. Y no lo digo como una frase ya lanzada por muchos. Sí, la dictadura está en sus momentos finales. Las ambiciones y la lucha entre unos y otros, unos más o menos radicales que otros la devora.

El país necesita salir de esta pesadilla antes que, como dije antes, se convierta en escombros, como los que dejaron los regímenes comunistas en Europa del Este, las dictaduras en muchas partes. Escombros físicos, escombros humanos.

Ni el régimen ni los partidos políticos pueden sentarse a negociar. Ellos no representan sino a la minoría de los venezolanos. A muy pocos. La oposición partidista se presenta desunida, sin orientación, presa de las individualidades y del reparto eventual de cuotas de poder. No representan a nadie, aunque haya dirigentes de gran valor y respeto, como María Corina Machado, luchadora, valiente, inteligente, honesta.

Debe comenzar un proceso de transición y ahora mismo, pero no en las manos de esos partidos y de un régimen agónico, con la mediación de los zapateros que puedan traer para lograr acuerdos o arreglos que a ninguna parte conducen.

La sociedad civil, los intelectuales, todos nosotros, los que luchamos por los Derechos Humanos, los trabajadores y los empleadores, los estudiantes, la Iglesia, todos deben sentarse a discutir el camino a seguir y el proyecto que necesita el país para superar la miseria y la violencia.

La sociedad civil tiene la palabra y a ella tendrán que plegarse los opositores partidistas o los partidistas que hacen oposición. No hay otro camino. Habrá una mesa de acuerdos entre oficialistas y partidos opositores, pero bajo la orientación y la guía de la sociedad civil organizada que insisto, debe activarse cuanto antes, para detener la destrucción de lo poco que queda.

Robert Carmona-Borjas