La salud tras las rejas, por Ruben Limas Telles

 

 

El pasado miércoles 24 de octubre funcionarios del CICPC detuvieron a las médicos residentes Laura Murillo, Gabriela Zabala y Geraldine Arias. En pleno ejercicio de la brutalidad policial, violación de derechos humanos elementales como el derecho a la defensa y la prohibición de detenciones arbitrarias.

Los hechos acaecidos se registraron de la siguiente manera, hace 15 días, llegó a la emergencia del Hospital Central de Maracay una mujer de 37 años en estado de gravidez que informó de un embarazo múltiple (morocho). Dicho estudio provenía de una Centro de diagnostico Integral, lo cual no se pudo corroborar en el hospital, ya que no hay ecógrafo. La ingresaron a quirófano para hacerle cesárea pero según comentaron los médicos solo había un bebé, incluso la pediatra levantó un acta que fue firmada por la madre de la paciente, donde se daba constancia de esa situación. Después de la cesárea, la dama comenzó a presentar problemas con presión arterial y sangrado por lo que fue ingresada de emergencia a quirófano donde le sobrevino un paro cardíaco. A partir de allí, fue recluida en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) donde luego falleció la noche del sábado 20 de octubre.

El colega Carlos Noguera, jefe de residentes de segundo año y vocero de la Sociedad Médica de Residentes del HCM, aseguró a la prensa lo rotundamente obvio, que la detención de las colegas fue ilegal, por tratarse de acusaciones infundadas. Dijo textualmente: “La paciente no era controlada en el hospital. ella, al llegar reportó que tenía morochos, pero cuando se realizó la cesárea solo se encontró un bebé. Posterior al nacimiento la madre tuvo complicaciones, como puede ocurrir en una cesárea segmentaria y falleció a los quince días, pero eso no debe ser motivo para imputar a nuestras compañeras, además, una vez que la paciente entra a la UCI ya no depende de pediatría y obstetricia”. Tenemos información extraoficial, que es precisamente en esa maternidad donde ocurre el mayor número de muertes materno infantil de todo el país.

Pero frente a la macana, a la brutalidad policial y a la ignorancia hecha gobierno, las colegas de la medicina fueron detenidas. Afortunadamente, el gremio médico en Aragua y en toda Venezuela rechazo tan terrible arbitrariedad. Finalmente Laura Murillo, Gabriela Zabala y Geraldine Arias fueron liberadas. Pero esta es solo una muestra del retroceso medieval que hemos tenido en Venezuela en todos los órdenes, al punto en que el CICPC, con este proceder, reescribió la constitución nacional con el cruel aforismo “culpable hasta que se demuestre lo contrario”.
El único responsable de lo que estamos viviendo hoy los venezolanos en materia de salud, es un gobierno irresponsable, que no se ha ocupado de nuestros hospitales y ambulatorios que están en condiciones deplorables. 80% de desabastecimiento de insumos y medicinas, hace del ejercicio de la profesión en nuestros hospitales un verdadero acto heroico, digno de recibir reconocimiento por todo el país. Nuestra salud esta tras las rejas de la barbarie, autocracia, ineficiencia y corrupción.
No perdemos la esperanza del verdadero rescate de la salud y salubridad en Venezuela, con hospitales modernos de primera línea, y una poderosa red primaria ambulatoria, que nos regrese al siglo XXI, a la ciencia, a la tecnología y al conocimiento.