Víctor Jiménez Ures: Lorent Saleh, Karl Popper, el nazismo y el comunismo (respuesta a Jesús Hermoso Fernández)

En fecha 29 de octubre de 2018, fue publicado un artículo de opinión escrito por Jesús Hermoso Fernández, a quien, aunque no conozco personalmente, respeto y admiro por su trabajo. En el aludido texto, colgado en otro medio noticioso, y titulado “Los horrores que no contó Lorent Saleh sobre la tortura en Venezuela” el autor hace paralelismos entre Lorent Saleh (al cual tampoco tengo el agrado de conocer) y otra persona llamada Pedro Arturo Moreno, que siendo un joven militante del partido comunista, fue apresado y torturado en 1980 por la policía política de aquel entonces, la DISIP.

El autor se explaya en las torturas sufridas por Pedro Arturo Moreno, y acto seguido, hace énfasis, con cierto escándalo e indignación, en una de las frases de Lorent Saleh en la primera entrevista que concedió luego de su exilio:

“¿por qué el nazismo está prohibido y el comunismo no? ¿Lo ha pensado alguna vez?”

En este sentido, pareciera que el texto va encaminado a justificar que el señor Pedro Arturo Moreno pagó con su dolor el derecho a existir del comunismo, al tiempo que aprovecha la ocasión para lanzar aquel viejo (y cansino) eslogan comunista venezolano: – Sí, sí… pero en la IV también sucedía- Aplicable a torturas, hambre, desempleo, devaluación, delincuencia, pobreza y en general, cualquier cosa. Ojo, no estoy diciendo que el autor sea chavista, o comunista, pero sin dudas, a estas alturas, las referencias puntofijistas ya comienzan a ser anacrónicas.

Si de reivindicaciones se tratara, deberíamos tomar en cuenta la Horst Wessel Lied, himno del partido nazi, escrita justamente por una víctima del comunismo… un nazi muy activo, llamado Horst Wessel, quien apenas un año después de componer esa canción moriría en manos de los rojos… fue tomado como mártir, y es que, de hecho, parte de la letra de la canción decía algo más o menos como “Los camaradas caídos ante el frente rojo y por reaccionarios marchan en espíritu”, cuestión cuando menos anecdótica, tomando en cuenta que poco después él mismo sería uno de esos espíritus nazis marchantes…

Y la pregunta es ¿Tener mártires da legitimidad moral a una ideología, cualquiera que sea? Creemos que no.

No hay totalitarismos buenos, todos son malos. En este sentido, los seguidores de una ideología criminal como lo es el Comunismo, que se autodenomina a sí mismo “La dictadura del proletariado” no pueden, bajo ningún concepto, equipararse dignamente con activistas en pro de los derechos humanos, aquello, cuando menos, resulta ofensivo.

Así pues, la pregunta de Lorent Saleh resulta especialmente significativa cuando echamos un ojo a “El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión (1997)” editado por Stéphane Courtois, en el cual (para la fecha) las víctimas del comunismo se estimaban en aproximadamente 100.000.000 (CIEN MILLONES DE PERSONAS), repartidas de la siguiente manera:

– 20 millones en la Unión Soviética.

– 65 millones en la República Popular China.

– 1 millón en Vietnam.

– 2 millones en Corea del Norte.

– 2 millones en Camboya.

– 1 millón en los regímenes comunistas de Europa oriental.

– 150.000 en Latinoamérica.

– 1,7 millones en África.

– 1,5 millones en Afganistán.

– 10.000 muertes provocadas por el movimiento comunista internacional y partidos comunistas no situados en el poder.

– 38.000 a 85.000 en España – Represión en la zona republicana durante la Guerra Civil Española.

Honro particularmente la memoria de luchadores sociales, políticos y pensadores como el recientemente fallecido Teodoro Petkoff (QEPD), que habiendo militado en el partido comunista recapacitó, abandonó los vínculos que casi todo “buen comunista” tiene con la violencia política cuando está en la oposición (detalle que parece omitirse en el relato alusivo a Pedro Arturo Moreno) y se unió a las fuerzas democráticas, siendo uno de los más férreos detractores de esa ideología genocida llamada comunismo.

¿Qué el nazismo provocó víctimas? Sin dudas, y el comunismo también, muchísimas más por cierto… y no hay víctimas buenas ni malas, no las hay más valiosas ni menos valiosas, todas son vidas humanas, únicas e irrepetibles, que merecían ser protegidas y respetadas por el solo hecho de existir. Es más, convertir las vidas humanas en meros números, despersonaliza, y resulta francamente chocante a la dignidad humana. ¿Entonces qué nos escandaliza de la pregunta, perfectamente lógica, de Lorent Saleh? Quien suscribe se atrevería a responder que la causa de que una ideología esté prohibida y la otra no, radica en que una ideología ganó la guerra, y la otra no… eso es todo.

Ahora bien, me permito traer a colación la PARADOJA DE TOLERANCIA descrita por Karl Popper (austriaco), que al referirse a las sociedades ilimitadamente tolerantes señala que ponen en peligro su propia existencia al tolerar a los intolerantes (comunistas por ejemplo), razón por la cual, por paradójico que parezca, para preservarse a sí misma, una sociedad tolerante tiene que ser intolerante con la intolerancia.

¿Cuántos males no se habrían evitado en nuestro país si se hubiese desterrado definitivamente esa nefasta ideología? No se tomen estas líneas como una apología a la tortura de comunistas, ni como una defensa a las lamentables acciones de la DISIP, sin embargo, dejemos las cosas bien claras: El comunismo es una ideología criminal que alberga en sí misma la destrucción de los sistemas democráticos que la toleran.

En razón de lo anterior, para evitar nuevos males que afecten a las generaciones futuras (ver caso de España actualmente), se hace imperiosa la intolerancia hacia toda forma de manifestación comunista, tal y como en Alemania se es intolerante con el nacional-socialismo: con respeto a las leyes y a los derechos humanos, pero sobre todo, con respeto y devoción hacia la democracia y hacia los millones de vidas que costó su reinstauración.

Dios bendiga a Venezuela.

@VJimenezUres