Google ofrece dinero a las universidades para usar inteligencia artificial en sus investigaciones

Google ofrece dinero a las universidades para usar inteligencia artificial en sus investigaciones. | REUTERS/ Stephen Lam

 

Google está ofreciendo 25 millones de dólares a universidades y organizaciones sin fines de lucro que tienen ideas de investigación que pueden ampliarse mediante el uso de inteligencia artificial y otras tecnologías para resolver problemas.

Por Susan Svrluga | Infobae

El Desafío de Impacto de la Inteligencia Artificial de Google, que incluye la oferta de ayuda y entrenamientos en Google, se presentó hace unos días. “Queremos invertir en las mejores ideas a nivel mundial”, aseguró Jacquelline Fuller, vicepresidenta de Google y presidenta de Google.org.

¿Qué tipo de ideas? Google dice que está abierto a muchos campos, incluidas las humanidades, como el arte y la arqueología, y está buscando proyectos que podrían tener un impacto social y ambiental.

Por ejemplo, Google ha ayudado con proyectos como el pronóstico de inundaciones, permitiendo a las autoridades advertir a las personas sobre un peligro inminente.

Otro proyecto apunta a combatir el tráfico sexual infantil. Debido a que tantas víctimas se anuncian en la red, se desarrolló una herramienta que ayuda a las autoridades policiales a analizar grandes cantidades de información digital. La tecnología identifica patrones. “Lo que la inteligencia artificial puede hacer es buscar las señales que importan: números de teléfonos repetidos, ubicación, similitud de imagen”, detalla Fuller explicando que el sistema utiliza algoritmos para señalar posibles signos de tráfico de niños, lo que permite a las autoridades policiales investigar los casos más probables.

Cientos de miles de autoridades policiales están usando esa tecnología ayudándolos a encontrar miles de traficantes y víctimas. Están uniendo esos esfuerzos y llamaron al proyecto “Inteligencia Artificial para Bienes Sociales”, que fue lanzado recientemente haciendo un llamado a otros investigadores de todo el mundo. “Hemos escuchado a universidades que tienen ideas sobre cómo se puede aplicar la inteligencia artificial. A veces, lo que faltan son los recursos”, agregó Fuller.

Los profesores, estudiantes y otras personas que trabajan en organizaciones sin fines de lucro pueden enviar propuestas, incluso si no tienen experiencia en la tecnología o si las ideas están en las primeras etapas de desarrollo. Los ganadores serán anunciados en primavera. “Estamos abiertos a muchas ideas”, dijo Brigitte Hoyer Gosselink, jefa de impacto de productos para Google.org. Una vez que se elija a los ganadores, Google iniciará un programa acelerador, brindando a los destinatarios fondos, apoyo y experiencia para los próximos tres años.

Google espera aumentar drásticamente el impacto de los proyectos, por lo que la investigación ya publicada es elegible si tiene potencial para expandirse. Otros ejemplos de investigación ayudada por inteligencia artificial incluyen esfuerzos para prevenir incendios forestales, hambruna y muertes infantiles.

Hay un proyecto a gran escala con la esperanza de proteger a las ballenas. Muchas ballenas se ven perjudicadas por colisiones con barcos y redes de pesca, pero proteger a los animales es complicado porque pasan la mayor parte del tiempo muy por debajo de la superficie del océano. Son más fáciles de escuchar que de ver: los sonidos de las ballenas pueden viajar cientos de kilómetros bajo el agua, y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) ha estado grabando audio durante más de una década en el Océano Pacífico.

Para un científico le llevaría muchos años escuchar las 170.000 horas de grabaciones. Google se unió a la NOAA para crear visualizaciones de los patrones de las complicadas canciones de las ballenas, lo que permite al algoritmo identificar correctamente el sonido y conectarlo con la especie, lo que brinda a los científicos datos sobre dónde están las ballenas y hacia dónde se dirigen.

Así que pueden usar esa información para informar a las compañías navieras sobre áreas con muchas ballenas para que se puedan reducir las colisiones entre ballenas y barcos.