El pueblo pide dólares y el Gobierno le da Petros, por Víctor Madero

 

Esta semana decidí hacer una encuesta aleatoria, con una muestra representativa para saber entre familiares, amigos y compañeros de trabajo ¿cómo se sentían al tener dólares en sus manos?, aunque no es un estudio científico me corroboró lo que sospechaba, la gran mayoría siente seguridad al tener la moneda estadounidense y una de las principales en el mundo para poder sobrevivir en Venezuela.

Los venezolanos atravesamos una de las peores crisis macroeconómicas en su historia y en la de Latinoamérica actual. Hace poco el Vicepresidente para la economía Tareck El Aissami anunció que el dólar estadounidense ya no será la divisa de referencia en el país, donde ahora el mercado cambiario funcionará con euros, yuanes chinos o cualquier otra moneda convertible.

¿Pero por qué decidió el Gobierno venezolano dejar atrás el dólar? Único factor de cambio monetario que se ha mantenido en el país por más de 80 años. La respuesta dicha por ellos: “(Para) contrarrestar los efectos de las sanciones internacionales”, emanadas principalmente de Estados Unidos (EE.UU.).

No hay que ser especialista en el área económica para saber que el dólar le da liquidez a Venezuela, sobretodo en el pago de la deuda, y los negocios sucios con la comida y medicinas, que dicho sea de paso casi en su totalidad es importada, por eso su insistencia en ponerle la mano a las remesas familiares del extranjeros (que en realidad son simples movimientos bancarios) pero que hoy el Fiscal ilegítimo Tarek William Saad asegura estar tras la pista de las casas de cambio ilegales pues considera que produce un grave daño debido a que alimenta la especulación cambiaria, deprecia el valor de la moneda en mercados informales, afecta precios de bienes de consumo y priva al país de que esas remesas sean captadas por el mercado oficial.

El régimen quiere que inviertas en Petros (criptomoneda ficticia) y en lingotes de oro (con certificación de papel) para poner en marcha un supuesto “plan de ahorro” que representa en lo real un simple estafa del Estado al pueblo.

La realidad que esas medidas no tendrán ningún efecto en la recuperación de la economía del país. Para el abogado Roberto Hung, director del Centro Cultura Digital en España “su implementación permitiría al Gobierno quitarse algunas deudas, evitar recurrir a la impresión de monedas y establecer más control sobre la sociedad”.

La otra cara de la moneda, es que sobrevivimos en un país dolarizado, así pagues en bolívares el equivalente de un precio es en la moneda americana al precio paralelo, que dicho sea de paso, varia casi a diario. Ya es común ver en las tiendas de repuestos para vehículos, ropa, calzados, peluquerías o cualquier servicio el pago en dólares. Tal es el caso de los condominios en los edificios y urbanizaciones, que son cobrados a precio del paralelo. Así vivimos en estos días por Venezuela. Continuará