Luis Xavier Grisanti: Teodoro Petkoff y la Agenda Venezuela

El fallecimiento hace pocos días del economista, escritor, periodista y hombre de Estado venezolano, Teodoro Petkoff (1932-2018), es ocasión propicia para examinar con la objetividad y el sosiego que dan la distancia en el tiempo, su desempeño como ministro de Estado, jefe de Cordiplan, en el segundo gobierno del Dr. Rafael Caldera (1994-1999).

Comencemos por señalar que el precio promedio de exportación del petróleo venezolano fue de sólo US$12,41 por barril (b) en 1994, $13,93/b en 1995, $15,09/b en 1997 y $9,38/b en 1998. Hubo un leve aumento, a $ 17,44/b en 1996, que se revirtió los dos años siguientes por virtud de la crisis financiera mundial de 1997. Dichos precios son apenas una pequeña fracción de los registrados durante la descomunal bonanza petrolera del período 2003-2014, cuando el promedio se situó en más de $100 en algunos de aquellos años.

El presidente Caldera heredó tres adversidades de enorme magnitud: la caída de los precios del petróleo, la recesión y alta inflación de 1993 y la aguda crisis del sistema financiero nacional. Venezuela se encontraba ya en recesión, con crecientes niveles de inflación, cuando Caldera tomó posesión, en febrero de 1994. En 1993, la economía se había contraído en un 0,4%, el déficit fiscal del gobierno central fue de 2,5% del PIB, la inflación había subido a 45,9% y la balanza de pagos arrojó un saldo negativo de $703 millones.

El gobierno nacional se vio forzado a poner en ejecución un cuerpo de medidas de emergencia para enfrentar la contracción económica, el descalabro de los ingresos petroleros, el aumento de la inflación y el peligro de un colapso del sistema de pagos del país, en medio de una crisis política, social, militar e institucional pocas veces vista en la historia de Venezuela. Fue necesario establecer temporalmente un control de cambios, el cual fue eliminado en menos de dos años, con ocasión de la adopción de un programa de ajuste macroeconómico y reformas institucionales y sociales que fue denominado la Agenda Venezuela. El principal artífice de la Agenda Venezuela fue el ministro Petkoff, en tándem con el ministro de Hacienda, Luis Raúl Matos Azocar.

Previamente, el anterior ministro de Hacienda, Julio Sosa Rodríguez, puso en práctica, en febrero de 1994, un programa fiscal-tributario (bautizado por la prensa como El Plan Sosa), que incluyó la creación del Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria (SENIAT), la profesionalización de la Superintendencia de Bancos (SUDEBAN) y del Fondo de Garantía de Depósitos y Protección Bancaria (FOGADE), las reformas del Código Orgánico Tributario, de la Ley de Crédito Público, de la Ley de Presupuesto y de la Ley de Impuesto sobre la Renta, y la promulgación de la Ley de Impuesto al Consumo Suntuario y a las Ventas al Mayor y Ley de impuesto a las transacciones financieras.

La Agenda Venezuela fue un programa económico que tuvo por objeto restablecer los equilibrios en las cuentas nacionales con un fuerte componente de programas sociales. Esta novedosa estrategia de combinar medidas de racionalidad económica con una política social integral fue la clave de su éxito.

Se eliminaron los controles de cambio y de precio, se incrementaron los salarios para rescatar el poder adquisitivo de los venezolanos, se aumentaron los precios de los combustibles, se incentivó la inversión privada nacional y extranjera y se obtuvieron recursos financieros frescos de los organismos multilaterales, mientras en paralelo se aplicó un conjunto de medidas sociales coherentes y bien concebidas. Se suscribió un crédito stand-by con el Fondo Monetario Internacional por US$ 4,5 millardos, el cual no fue necesario utilizar en su totalidad y fue rembolsado antes de lo previsto. La solución de la crisis financiera pudo efectuarse conforme al ordenamiento jurídico vigente y el sistema de medios de pagos fue depurado y la banca sana salió fortalecida.

La aplicación de la Agenda Venezuela permitió restablecer el crédito internacional del país. Comenzó a fluir de nuevo la inversión extranjera directa. Se reactivó la economía nacional y, sobre todo, se recuperó la confianza de los actores económicos nacionales e internacionales. Todo ello con precios del petróleo que promediaron sólo $13,65/b durante los cinco años del período constitucional.

La insolvencia de buena parte de la banca nacional, la alta inflación y la reducción de los precios del hidrocarburo causaron una contracción del 2,3% del PIB en 1994. Las reformas fiscales introducidas por el ministro Sosa Rodríguez dieron su fruto en 1995, cuando la economía creció 1,5%. Pero resumamos el comportamiento de los indicadores económicos del periodo 1994-1998 (cifras oficiales):

Al ponerse en ejecución el ajuste previsto en la Agenda Venezuela, a principios de 1996, la economía nacional se ralentizó; pero mantuvo un crecimiento positivo del 1,3% ese año.

La economía exhibió una rápida recuperación, al alcanzar un crecimiento récord de 7,8% y 7,6% en 1997 y 1998, respectivamente, pese a que las cotizaciones del crudo cayeron nuevamente en ambos añ

El ingreso por habitante subió de $12.344 en 1994 a $12.596 en 1998.

La producción de petróleo reinició una senda ascendente, pasando 2,627 millones de barriles diarios en 1994 a 3,329 MMBD en 1998, un incremento del 27%, gracias a la política de Apertura Petrolera.

Las exportaciones no tradicionales alcanzaron un récord histórico de $ 7,2 millardos en 1998 (con lo cual bajó la dependencia petrolera externa).

La formación de capital fijo mejoró entre 1994 (14,8% del PIB) y 1998 (15,4% del PIB).

La cuenta corriente de la balanza de pagos fue superavitaria durante los primeros cuatro años (4,5% del PIB en 1994, 2,7% en 1995, 13,1% en 1996 y 4,3% en 1997). Sólo en 1998, el saldo fue negativo (4,9%), por el nuevo descenso de los precios del hidrocarburo.

Las reservas internacionales se recuperaron, al pasar de $ 9.723 millones en 1995 a $ 17.818 millones en 1997 (aunque disminuyeron en 1998 (a $14.895 millones) por la reducción en las cotizaciones del crudo).

La gestión fiscal del gobierno central fue superavitaria en 2,8% y 3,2% del PIB en 1996 y 1997, superando los déficits de 1,1% y 2,3% del PIB en 1994 y 1995.

Los índices de inflación fueron influidos negativamente por la expansión monetaria que el BCV inyectó para proteger los depósitos de los ahorristas en el marco de la crisis financiera, dando lugar a considerables desbalances en el sector público consolidado en 1994 y 1995. La tasa de inflación fue de 60,8% y 59,9%, respectivamente. El ajuste de precios controlados de los bienes y servicios y de la divisa elevaron la inflación a 99,9% en 1996. Sin embargo, gracias al aumento de la inversión, a la reactivación productiva y a la expansión de la producción petrolera, la inflación comenzó a disminuir, ubicándose en 50% en 1997 y 35,8% en 1998. Y siguió bajando en los años sucesivos.

Fue sin duda la política de expansión de la producción de petróleo y gas natural un factor determinante en el éxito de la Agenda Venezuela y en la corrección de los desbalances macroeconómicos y sociales del país. La Apertura Petrolera aplicada por el presidente Caldera permitió la activación de un robusto ciclo de inversiones, nacional e internacional, de cerca de $30.000 millones de capital fresco aportado por las más calificadas empresas petroleras internacionales y venezolanas en los convenios de asociación de la Faja del Orinoco, los convenios de riesgo y ganancias compartidas en nuevas áreas y los convenios de servicios operativos en campos maduros, los cuales hicieron posible que la producción se elevara en 1,2 millones de barriles diarios para el año 2004.

En conclusión, la crisis socioeconómica y financiera, heredada por el presidente Caldera, fue posible afrontarla con éxito, primero, con el Plan Sosa, y luego, especialmente, con la Agenda Venezuela, en cuya formulación y ejecución el ministro Petkoff jugó un rol crucial, no solo por su dominio de la ciencia económica, sino por su credibilidad, honestidad, experiencia y autoridad políticas, atributos reconocidos por la sociedad venezolana y la comunidad internacional.

@lxgrisanti