Las utilidades pulverizadas por la hiperinflación

La gente busca ropa usada en un mercado en Caracas, Venezuela, 10 de noviembre de 2018. REUTERS / Manaure Quintero

 

Llegado el último trimestre del año, empleados públicos y privados comienzan a hacer cuentas para idear en qué invertir sus utilidades. Esa realidad no cambió este año, sólo se hizo más dura que la del 2017, con ayuda de la hiperinflación, que promete “pulverizar” los ansiados aguinaldos, publica Panorama.

Por Adriana González

Pintar la casa, comprar electrodomésticos, adquirir “estrenos” para la pinta navideña, hacerse de los ingredientes para la cena de Navidad o pagar las deudas son parte de los “imposibles” de hacer este año contando con los ingresos por las utilidades.

Para el economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Andrés Santeliz, esto se debe a que los salarios van desfasados con respecto al crecimiento de los precios.

“Los ajustes que se han hecho, tanto los oficiales en sentido del salario mínimo como las negociaciones hechas en contratos colectivos, van rezagados con respecto a la tasa de crecimiento de los precios y eso hace que lo que se cobre como utilidades o aguinaldos en algunos casos sea un múltiplo del sueldo ordinario que va a quedar muy por debajo del alza de los productos”, apuntó el especialista en economía.

Santeliz expresó que la escalada de costo de los artículos en el mercado suben a una tasa muy alta, en una total desproporción con la remuneración que los venezolanos perciben, lo que impide que se adapten a esa realidad.

Agregó que en diciembre los precios probablemente se aceleren aún más, como “normalmente” ocurre en el último mes del año. “Aún sin hiperinflación la tasa del mes de diciembre es más alta que la promedio del año, precisamente por el efecto del pago de utilidades y esto va a ser amplificado en 2018. No va a alcanzar para un par de zapatos lo que recibirán”, sentenció.

Pero tampoco las deudas serán saldadas, estima Santeliz. “Alguna porción de la población tomaba el aguinaldo, e incluso la bonificación de fin de año, como un mecanismo de compensación de los faltantes ingresos del año, por lo que van difiriendo pagos para que cuando cobren las utilidades puedan hacer los pagos de cuotas que tenían vencidas y eso tampoco va a poder ocurrir”, precisó el economista.

Este escenario va acorde con la expectativa de los trabajadores, que se mantiene bajo perfil tras un año sumamente caótico en el tema económico.

Otros, como Aroldo Brito que lleva más de 30 años de servicio en una empresa, rechaza el pago de una bonificación de fin de año fraccionada. Ya el primer 25% cancelado en la empresa se desvaneció con ayuda de la hiperinflación y una base de cálculo que no se rige por la convención colectiva, aseguró recientemente.

“Esas utilidades que nos pagaron ya no valen nada. Tengo 7 hijos y no he podido comprarles todos los útiles escolares, al niño me lo van a sacar de la escuela, lo tengo en una escuela sencilla pero privada, ya que por contrato colectivo nos pagaban el 100%, pero ya no están honrando esos pagos (…) Lo que me pagaron de utilidades no me alcanza ni para comprarle un par de zapatos a mi hija que anda descalza. Ella me pide que le compre unas cholitas y no tengo”, señaló Brito.

Encima de estimaciones sobre la evaporación del abono anual, empresas públicas y privadas han optado por hacer el pago de manera fraccionada, lo que en muchos casos está relacionado con la retracción del gasto que presenta la economía venezolana, y la baja del poder de compra sigue incidiendo en el sector empresario, creando una restricción en la cancelación de utilidades.

También la presidenta del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios, Consecomercio, María Carolina Uzcátegui, señaló en una entrevista a Carlos Croes que “las fiestas navideñas de 2018 serán atípicas debido al fenómeno de la hiperinfación que ha pulverizado el poder adquisitivo”.

Uzcátegui recalcó que estos abonos que antes se usaban hasta para dar la cuota inicial de un carro o apartamento actualmente “no alcanza ni para un kilo de mortadela. No vamos a contar con un diciembre abastecido y esa es la navidad que nos espera”.

Señaló que la situación en los puertos incide en las bajas importaciones y el colapso de los servicios públicos, como el transporte, entorpece aun más el desenvolvimiento del comercio.

La presidenta de Consecomercio auguró una inflación de al menos 300% mensual para estos últimos meses del año y destacó que “la gran tragedia es la poca capacidad de compra de la mayoría de los venezolanos”.

“El abastecimiento para los productos navideños este año está seriamente afectado. “No contamos con los pedidos para ofrecer a los usuarios los productos (…) la gran tragedia es la escasa capacidad de compra de los venezolanos”, subrayó.