Habla la enfermera de Hugo Chávez: Nos van a torturar y nuestra vida corre peligro

Claudia Patricia Díaz Guillén

 

“Si España nos extradita, tememos por nuestra vida. A más de 6.000 personas se las ha encarcelado en Venezuela sin garantías jurídicas y a algunas se las mata. Quieren torturarnos para que confesemos unos delitos que no hemos cometido”, publica El Confidencial.

Quien así habla es Claudia Patricia Díaz Guillén. Entre 2011 y 2013, ocupó puestos de mucho peso en la economía del Gobierno de Hugo Chávez hasta que el presidente falleció. Una economía que nadaba en la abundancia por los altos precios del petróleo y que generaba un gran excedente de divisas que Chávez quiso reinvertir en mejorar las infraestructuras del país, pero en muchos casos acabó en cuentas de países como Suiza o Andorra por la actividad ilícita de ciertos funcionarios corruptos.

En un periodo de dos años fue la segunda responsable de la Oficina Nacional del Tesoro y la secretaria ejecutiva del Fondo de Desarrollo (Fonden). Por encima de ella solo estaba el ministro de Finanzas, Jorge Giordani. Nadie más. Antes, entre 2003 y 2011, había sido una de las enfermeras de mayor confianza de Chávez dentro de la estructura de su Guardia de Honor y oficial del ejército bolivariano.

Tal era la relación cercana con el líder bolivariano que este conocía al entonces bebé de Díaz Guillén, Adrián. “Tenía los cachetitos [mofletes] gorditos y dijo: ‘Ahí está, el Adrián, el comepán’. Cuando el presidente me preguntaba por el niño, lo hacía por ‘Adrián, el comepán’. Era muy afectuoso con los niños y con las personas débiles”, relata la enfermera, que confirma la relación de respeto y amistad con Hugo Chávez.

En la primera entrevista que concede a un medio de comunicación, Díaz Guillén afirma a El Confidencial que su gestión y la de Jorge Giordani fueron impecables al mando de la supervisión de las arcas públicas de Venezuela. Pero cuando Chávez estaba agonizando —murió en febrero de 2013—, los grupos de presión sucesorios comenzaron a posicionarse al calor del vacío de poder que se iba a producir tras el fallecimiento del presidente.

Entonces, a Díaz Guillén y a Giordani comenzaron a llegarles notificaciones para cometer corruptelas. Algunas empresas de personajes poderosos les solicitaban la devolución íntegra de los impuestos abonados. Ambos se negaron y fueron cesados por su rectitud en la gestión a las pocas semanas de que Nicolás Maduro llegara al poder. Eso cuenta Díaz Guillén.

Preguntada insistentemente durante la entrevista, la enfermera de Chávez no quiere dar nombres por temor a querellas que compliquen aún más su situación judicial. A finales de octubre, la Audiencia Nacional accedía a su extradición a Venezuela. Había sido detenida junto a su marido y uno de los responsables de la seguridad personal de Chávez, Adrián Velásquez, en abril de este año tras una orden de aprehensión emitida por un juzgado de Caracas. Los soltaron a las pocas horas. Los reclaman por presuntos delitos de “legitimación [malversación] de capitales, asociación para delinquir y enriquecimiento ilícito”.

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